ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.
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miércoles, 24 de febrero de 2010

Aventurillas: aventuras en Villa

 Una aventura es una experiencia de naturaleza arriesgada normalmente compuesta de eventos inesperados, define en seco la Wikipedia. Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos, en el mismo sentido sentencia el diccionario de la RAE. Sin fatigar nuestras neuronas, podemos concluir entonces que salir a hacer los mandados constituye una aventura. Puede argüirse que las expectativas puestas en la consecución del objetivo de comprar dos cebollas y un morrón dista bastante de rescatar una princesa de lo alto de una torre medieval al solo abrigo del calor de la pasión ante el frío acero del chaparrón de flechas. Pero, extrañamente, no consta en la definición.

En cambio, y para no seguir divagando, toda definición erudita escasea de exactitud cuando se la aplica a Villa Constitución. He aquí el momento de consignar que toda tarea que merodee el espacio público villense constituye una aventura, si no por los acontecimientos capaces de espantar al más pintado será por la sensación de que algo va a suceder. Y casi nunca ese algo que pende del hilo de la fatalidad es un anillo con brillantes destinado a engalanar el anular de una núbil doncella sino que, muy por el contrario, consistirá en atrocidades que oscilan entre un yunque colgante -en el no peor de los casos- y una cagada de aquel murciélago que se apresta a dormir liviano en lo alto de un apretado fresno.
Toda palabra que intente explicar este fenómeno no hace más que agregar una cerúlea pátina que, antes que despabilar a los ya bostezantes lectores, contribuirá a despertar en ellos la más tenebrosa ofuscación de entendimiento.

Frases como: ¡¿Qué carajo pasa en Villa, que no encuentro la dirección que me dieron?!, son habituales en remiseros que con diez años de antigüedad en el rubro intentan arribar a cualquier lugar de barrio Domingo Troilo en un solo intento sin preguntar y sin soplar.

Cierto comisionista sabrá que todo envío destinado a su oficina de calle Eva Perón (Corrientes, para quien apoya alguno de sus pies en la realidad) llegará indubitablemente a la casa de mis viejos en Presidente Perón a la misma altura. Entonces deberá disponer de un servicio propio de traslado de sus propias correspondencia y encomiendas que vadee las diez cuadras que separan dichos domicilios. Este servicio se realizará con cierta frecuencia para evitar el amontonamiento de cartas, revistas y paquetes ante la azorada vista de un par de septuagenarios que ya no disimularán el tedio de la repetición, antes bien saludarán con eufórica bienvenida la llegada de ladrones que se alcen con los paquetes inopinadamente.

Por cierto, Villa no es sólo un mundo ajeno al devenir de la historia -cual Lothlórien invertido- sino que hasta su presencia mundial puede destacarse por la módica desidia de no contar con Parajes en la zona, según la ya mencionada Wikipedia, sino con Parejas. Las Parejas villenses  más conocidas constan en la ilustrada y borgeana todopedia.

Invito a los desengañados lectores de este aventurrero blog a sumergirse en el aburrido y módico  -eso sí, único- mundo de las aventurillas: aventuras en Villa.

[continuará, mal que os pese]

domingo, 24 de mayo de 2009

Anexo al Catálogo... I

Cosas extrañas suceden en Villa Constitución, a no dudarlo.
Una vez publicadas las ediciones del Catálogo (demasiado incompleto) de mitos locales I, II y III, comenzaron a acercarse a este cronista hechos sorprendentes, cuando no maravillosos o sobrenaturales, a través de quienes prefieren mantener el anonimato quizá para disminuir la probabilidad de que los espíritus sediciosos, pero inofensivos que pueblan esta región los alcancen con sus módicos horrores.
De estos hechos, narraremos sólo algunos, no por escasas fuentes sino por la razón de proporcionalidad inversa que regla la longitud de la entrada con el número de lectores.

El Correcordones
En Villa Constitución uno puede esmerarse en estacionar correctamente. Es decir, guardando distancias prudentes con los autos de la fila y dejando unos diez centímetros de luz para el lado del cordón de la vereda. Esfuerzo inútil. Llegará el Correcordones, un espíritu entre juguetón y resentido -seguramente de un agente de tránsito muerto por un conductor furioso al ligar una boleta- y desplazará el cordón unos centímetros para dejar en evidencia y en ridículo a distraídos conductores. Claro, uno puede alegar que el Correcordones es inofensivo. Correcto. Sin embargo, al producirse este desplazamiento -que puede llegar a ¡un metro!- ciclistas avivados utilizan el corredor auto-cordón para improvisar una ciclovía en contra de las normas municipales y de todo sentido común.
Falta decir que el Correcordones se ensaña con algunos conductores, por alguna oculta razón. La foto que ilustra este fenómeno es un ejemplo cabal del terrible ensañamiento que el molesto espíritu tiene, por ejemplo, con al amigo Paul The Walrus, alias Gandalf.

La guitarra autoafanante
Así como el anillo de Sauron busca regresar a su amo. La guitarra autoafanante tiene propiedades similares. Cuéntase que cada diez años se toma el trabajo de desaparecer de las manos de su amo en busca de emociones, aventuras y, de paso, de manos talentosas que puedan tañir sus cuerdas floreciendo melodías y no sólo rústicos chanchanes. Es por ello, que cada 15 de agosto de los años terminados en 9 se las arregla para ser robada o, mejor dicho, para regalarse al peatón inmisericorde y oportunista.
Sucedió el 15 de agosto de 1989, cuando huyó en vísperas de un recital -para el que se la necesitaba- en manos de un (después del acontecimiento ex) amigo de su amo. Dícese también que ello sumió al dueño en un estado de desesperación tal que la pérdida de sentido de la existencia lo condujo a admitir casarse o atrocidades por el estilo. Luego de cinco años de pasar de mano en mano, de maltratos que la impulsaban a querer volver o de virtuosos solos que la invitaban al sensual deshojarse en melodías, emprendió el regreso.
Pero en 1999, idéntica fecha, partió otra vez. Un espíritu indómito la poseía, seguramente, y la devolvió al ruedo. Más ajada, menos lozana y brillante, supo de peñas nuevas, de manos impúdicas... Pero esta vez el retorno fue más rápido, quizás cansada de vaivenes descuidados, al cabo de tres años.
Ahora espera, acariciada por su amo, el fatídico 15 de agosto, donde emprenderá el viaje que su espíritu autoafanante le ordene.
O tal vez, ojalá, comprenda que el verdadero amor era la caricia cotidiana, las manos toscas que no aprendieron más que a amar su sonido cada vez más apagado, envejeciendo como el mundo, pidiéndole un acorde más a la tardecita, cuando le gusta sangrar...

lunes, 13 de abril de 2009

Catálogo (demasiado incompleto) de mitos locales III


Continuamos con este insoportable catálogo... Comprenda ud. estimada alma en pena que osa leer estos desvaríos que la investigación de hechos míticos y/o de otra índole extraordinaria conlleva interminables entrevistas, seguimientos, cuando no la lisa y llana observación de alguna damisela solazándose ligera de atuendos y en cualquiera de los casos un tiempo del que carezco, pero del que no carecen algunos atorrantes que merodean llevando y trayendo información de dudosa procedencia. Tal el nivel y la frecuencia de estos escritos.

Encuentro con el diablo
Nunca pensé encontrarme con el diablo... nunca pensé encontrarme con el jefe... dijera David Lebón cuando con Charly, Spinetta y otros rockeros tuvieron que vérselas con Roberto Viola -aquel infame presidente de facto-. Así, en Villa abundan estos encuentros con el diablo. Encuentros en los que el jefe toma las más disparatadas caracterizaciones, tal es su espanto al mirar a la cara las almas nobles.

- En cercanías de la plaza Belgrano ronda el adversario. No crean las almas simples que esto sucede de noche. No señor. De noche se observan borrachines bajo las matas, desaforados amantes en los duros bancos de cemento y saqueadores. Es de suponer que esta clase de habitantes aleja al diablo por diferentes motivos. El diablo circula de día por ahí, vestido de mujer tonante. Quien mira su rostro detenidamente sabe que se trata del jefe. No hay sonrisa ni saludo esquivo que oculte su origen satánico.

- Dos jóvenes creen tener una idea que beneficia a la comunidad local. El jefe los recibe tras un escritorio. Mientras los jóvenes apasionadamente desarrollan su idea, el adversario pestañea y bosteza frenéticamente consultando repetidamente un reloj. Cada cinco minutos, la escena entera se renueva, hasta que el jefe ya impaciente les da unas palabras de aliento y los despide. Dicho aliento es sulfhídrico. Los jóvenes idealistas salen de la antesala del averno olvidando todo proyecto...

- Otras veces el acusador se viste solemnemente, anda en cero kilómetro y se hace pasar por cura para obtener secretos de los villenses que usará para extorsionarlos. Los perdona sólo si le prometen pleitesía a su persona y lo reconocen como jefe. Unos pocos advierten que se trata del mismo mandinga y huyen.

- En barrio San Miguel el diablo tomaba la forma de galgo negro para amedrentar a los muchachos que hacían censos sacramentales.

- Unos jóvenes guitarrean en el puerto de cabotaje a la madrugada, invariablemente el acusador y algún ladero se les presentan como guardias de prefectura que los someten a humillaciones diversas antes de liberarlos.

- En una casa en construcción de Chapuy y Moreno habitaba el diablo. Los pibes del barrio trizábamos a cascotazos todos sus vidrios una y otra vez para ahuyentar al maligno. Al menos esa era la versión que transmitíamos a nuestros padres.

- En la década del 70, el diablo poseía al jugador Campilongo, que erraba todos los penales que pateaba en el arco de la cancha de Riberas que da a los vestuarios. Campilongo era abucheado por propios y venerado por los rivales.
Cuando hacía lo mismo con el arquero Topé, en el mismo arco, todos sus envíos se iban por el lateral derecho, provocando la ira de la hinchada.

- En la década del 80, el diablo poseía al jugador Sánchez que en la cancha de Talleres cometía las peores atrocidades con sus oponentes y con la pelota.


Pactos diabólicos
Como en toda cultura occidental, en Villa los pactos con el jefe están a la orden del día.

- Existen personas en Villa que se enriquecen sin trabajar. Esto sucede en cualquier lugar del mundo. Pero aquí estas personas se jactan de ello como si se tratara de una hazaña digna de admiración. Esto equivale a afirmar que ante mandinga se selló el pacto.

- Ciertos políticos inescrupulosos efectúan diversos pactos con el jefe para lograr votos de la población. El pacto consiste en nublar el entendimiento de quien penetra en el cuarto oscuro. De tal manera que nadie recuerda su voto, por lo que se oye por doquier el consabido: yo no lo voté, que se ha difundido por todo el país.

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Algún pacto habrán hecho los maduros señores Sergio C. y Marcelo B. para mantenerse en estado de eterna juventud. Los envidiosos de siempre aseguran que su mente tampoco creció.

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Los espíritus menos contentos con el progreso afirman que el subrepticio aumento de busto de ciertas damas villenses proviene del comercio carnal con seres demoníacos. No hay forma de hacerles entender que es producto de una cirugía bastante prosaica.

Bilocaciones
Se dice que San Francisco de Asís, Saint-Germain y Cagliostro por no nombrar otros personajes históricos poseían en algún grado el don de la bilocación. Esto significa que bajo ciertas condiciones podían estar en dos lugares al mismo tiempo.
Esto, que en cualquier lugar del mundo suena a maravilla, en Villa -valga la arritmia- y con los villenses es cosa de todos los días:

- En el año 86 el alumno Ramírez cursaba en el Instituto de Profesorado y a la vez se dedicaba a otros enseres en el mismo instante. Voces difamantes no cejan en afirmar que se trataba de dos hermanos que eran confundidos por los profesores.

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Por la misma época, una conocida profesora disponía de tal propiedad y dictaba clases simultáneamente en dos escuelas de la ciudad.

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A veces las bilocaciones son parciales, como las del villense Germán M. quien habitando en Italia deja que su corazón esté a su vez en Murcia, España.

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Yo mismo, la semana pasada, tuve ocasión de conversar animadamente en calle Corrientes con Meli y Diego, entrañables villeratureros, de quienes todos sabemos que viven en España. Por las dudas y ante las mil y una maravillas y atrocidades que ornan esta región, conversé con ellos como si estuvieran de visita aquí y en lugar de otoño fuera invierno.

martes, 7 de abril de 2009

Catálogo (demasiado incompleto) de mitos locales II


Continuando con este catálogo -a falta de inspiración para algún poema emotivo- ofrecemos a nuestros lectores estos horrores villenses.

Ovnis, luces raras, duendes
- Se dice que muchos años atrás, en uno de los campos al oeste de la ciudad, aterrizó un ovni. Ya se sabe, pastos quemados, luces extrañas, sucesos insólitos... Gente mayor aún recuerda el evento. Hay quien asegura que algunos extraterrestres se quedaron viviendo en la zona donde después se instaló barrio Amelong, disimulando luego sus viviendas entre las casas del barrio despegado de la ciudad. Otros más osados opinan que continúa el aterrizaje nocturno de ovnis en el barrio. Este sería el origen del estado de sus calles.

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En el camino a La Blanqueada suelen suceder extraños avistajes de luces que se encienden y se apagan. Cierto catedrático asegura que se trata de parejas que estacionan sus autos en la zona y en el fragor de sus amoríos oprimen involuntariamente teclas y palancas del tablero de los automóviles.

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Un grupo de jóvenes aseguró lustros atrás que en el descampado existente entre los barrios San Lorenzo e Industrial aparecían duendecitos verdes y todo tipo de monstruosidades o quién sabe qué extraños seres.
Unos días atrás, ahora que la zona se está poblando, con el amigo Sergio Álvarez de El desgraciosaurio hemos visto dudosos personajes asistiendo a la presentación del libro Aquí mismo - Grageas de Historia Argentina en Historieta del profesor y amigo José Hugo Goicoechea, en el bello auditorio de la UOM, corroborando en cierta forma aquella vieja leyenda...

Puertas mágicas
No pocos villenses aseguran la existencia de puertas mágicas en la ciudad. Muchos afirman que una puerta de calle 14 de febrero comunica con otra en una esquina céntrica. Si uno atraviesa una de las puertas obtiene ciertos beneficios como ser llamado ingeniero aunque nunca haya terminado el secundario, pasear con personalidades influyentes, limpieza de pasados nefastos y un largo etc.
En cambio, ay de quien con paso distraído pase por la otra. Aunque sea el ingeniero más apto no se le reconocerá como tal, le encomendarán tareas denigrantes y alguno hasta se condenará los viernes de luna llena a escuchar cantantes beodos que desafinan a los gritos.
Algunos vivillos dicen sospechar cuáles son esas puertas e intentan ver si consiguen un título sin estudiar, dedicarse al arbitraje o presumir de teólogos consumados.

Hechizos callejeros
Unos de los fenómenos más habituales a los que se ven sometidos los villenses refieren a este subtítulo.

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Algunas calles juegan malas pasadas subrepticias a representantes de la ley. No es extraño ver circular en contramano, pasar semáforos en rojo sin apuro o estacionar en el cordón inválido a policías o inspectores de transito. Para tranquilidad de los lectores, esto se debe a un encantamiento de algunas calles que invierten su sentido para cazar distraídos o bien que hechizan a los conductores anulando su discernimiento. Lenguas viperinas -que no merecen el menor crédito- aseveran que sólo se trata de avivadas pueriles.

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Ciertos maledicentes se atreven a postular que, mientras en todo el mundo civilizado se encuentra prohibido girar a la izquierda en una avenida sin semáforo u otro artilugio que lo permita, en Villa esta regla se encuentra en suspenso en la avenida principal -calle San Martín- generando infinitos trastornos cuando no llanos accidentes de tránsito. Consultados doctos habitantes no dan respuesta; ancianos centenarios adjudican tal comportamiento a los influjos del fantasma del único planificador urbano que pisó estas calles cuando el siglo pasado nacía.
Unos pocos consignan que fue ejecutado en la plaza pública con el beneplácito de los vecinos, versión que no hemos podido corroborar.

Una calle cortada por la vía
Muchas calles son cortadas por la vía que atraviesa el norte de la ciudad. Un lugar particularmente especial se halla en una calle que muere en una pretendida rotondita bordeada por yuyales que supuestamente ocultan las vías. En la zona, el oyente sagaz verifica maravillosas voces que provienen tal vez del más allá. Muchas son dolientes, otras reflexivas, algunas infantiles y otras dulces como ambrosía, todas ellas parecen delineadas por un artífice sublime. Los vecinos aseguran que esas voces provienen de una casa de mano impar. Osval, que suele andar de garroneo por esos parajes, asegura haberlas escuchado nítidamente cuando el Neto se pone a escribir.


Si la fatalidad te hace pisar este extraño suelo, querido lector, querida lectora, no dudes en consultar este catálogo -el que siempre estará inconcluso por más entregas que brindemos- aunque más no sea para gambetear alguna de las fatalidades que con las que hados infaustos han adornado estas calles.