ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.
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sábado, 6 de agosto de 2016

Gato del patio e tierra

El gato es una de las músicas folclóricas más tradicionales y difundidas por las costumbres escolares. Se baila suelto, con movimientos que insinúan galanteos recíprocos donde el hombre sigue a la moza con elegancia y a una distancia prudente. Tiene variantes según la región a la que pertenece, pero sin perder la gracia que la identifica.
Se dice que su nombre nace de la vetusta copla:
Salta la perdiz, madre,
salta la infeliz;
que se la lleva el gato,
el gato mis-mis...
 Con Fernando compusimos el Gatito del Chapuy, que ha resonado bastante en nuestra ciudad y en la región debido a la identificación que producen los avatares compartidos de transitar dicha ruta.
Ahora intentamos con otro gato, de temática más tradicional: el enamorarse en los bailes de carnaval. Como contrapartida de Ceniza de vieja quema, aquí parece que los galanteos están cerca de producir el resultado esperado. De paso, pintamos la clásica escena del baile donde hay varios instrumentos, el cura larga su solemnidad para guitarrear, las comadronas hacen corrillo y aparece el típico beodo de las farras.
Ya subiremos video.


GATO DEL PATIO E TIERRA

Cuando suena este gatito
salen todos a bailar.
Tropezando por el tinto,
nadie queda en el lugar.

Se levanta el tierrerío
venga alguien a regar.


Las muchachas bien donosas
coquetean al zarandear.
Los muchachos entonados
dele y dele zapatear.

Si me das esa cintura
no la suelto nunca más.


Cuchicheando a un costado
las viejas marcan compás.
Cogoteando una botella
el tío Adolfo va pa'trás.

No se pierda esa morocha
entre la multitud.


Carnaval para mi tierra
que se alegra al festejar.
El curita sin sotana
la guitarra va a rascar.

Se levanta el tierrerío
venga alguien a regar.


Un violín empaña estrellas,
el bombo te hace vibrar,
si bosteza un bandoneón
mi pueblo voy a añorar.

Si me das esa cintura
no la suelto nunca más.


Yo te he visto de reojo
me mirabas al bailar.
Seré pobre pero honrado
amor no te va  a faltar.

No se pierda esa morocha
entre la multitud.

sábado, 23 de julio de 2016

Ceniza de vieja quema

Los carnavales norteños eran -y siguen siendo- los momentos propicios para enamorarse y formar pareja. En muchos casos, los habitantes de los cerros bajan ilusionados a los pueblos para los carnavales abandonando por un tiempo sus majadas.
Las celebraciones son multitudinarias y alegres, colmadas de bailes populares y procesiones. En cada provincia adquieren un color especial, no obstante hay temáticas comunes muy relevantes de orígenes ancestrales.

Entre las costumbres se destaca la quema y el entierro del pujllay, que es un gran muñeco representativo de una figura de origen autóctono que aparece en carnaval, con diferentes leyendas sobre su origen. Los carnavaleros juegan con ramos de albahaca y la cara enharinada hasta que se realiza la fiesta de la cacharpaya para cerrar los días festivos quemando y enterrando al pujllay.
Para quienes las fiestas no dieron el resultado de la correspondencia en sus amores, puede resultar que la espera sea de un año hasta una nueva bajada del cerro a las celebraciones.
De ahí tantas zambas, chayas y carnavalitos dedicados al carnaval.
Esta zamba que compusimos, como tantas otras, tiene esta temática central: la tristeza de perder la oportunidad de conseguir enamorada en carnaval y esperar un año más con los fuegos por dentro. Ya la hemos cantado y parece que no está mal. Va la letra, cuando tenga un audio aceptable lo subo al costadito.


Ceniza de vieja quema

Me anda doliendo esta zamba
ay, si pudiera bailar,
y para colmo e dolores
ya hemo enterrao el pujllay.

Me falta albahaca y harina,
la cacharpaya acabó,
el viento me lleva al cerro
apuñalaito de sol.

Ceniza de vieja quema,
dame fuerzas pa cantar,
cambiando penas por coplas
pa volver en carnaval,
cambiando penas por coplas
pa volverme a enamorar.


El monte llama al burrito,
la luna llama al cacuy,
a mí no me llama nadie,
rumiando pesares voy.

El fuego se fue apagando,
mis ilusiones también,
quedan rescoldos por dentro,
viday, que vuelvan a arder.

Ceniza de vieja quema,
dame fuerzas pa cantar,
cambiando penas por coplas
pa volver en carnaval,
cambiando penas por coplas
pa volverme a enamorar.


jueves, 9 de julio de 2015

Luz mala

Luz mala es una zamba tradicional que compusimos hace un par de semanas con Fernando. Mientras esperaba que empiece una conferencia en el instituto donde trabajo, me entretuve escribiendo unos versos. Es el cantar de un paisano que compara su mal de amores con un encuentro espectral en el medio de la pampa. Con los versos se me ocurría una primitiva melodía que grabé en el celular para que no se me olvide. El bullicio era tal, que cuando se la pasé a Fernando para que redondee la música prácticamente la tuvo que hacer toda de nuevo porque se entendía poco y nada. Al final, salió una linda zambita que vamos a estrenar esta noche acompañando a los genios MandaLa Criolla en nuestra ciudad.
 

LUZ MALA

Luz mala anda en la pampa
vistiendo hilachas de luna,
gimiendo estrellas de escarcha,
ahogada en llanto y laguna.

Luz mala habita en la noche,
trenzar una historia intenta,
vacía en carnes sin alma
sacudiendo la osamenta.

Tu amor es como luz mala,
mi alma entierra en quebranto,
de mis sufridos amores
solo me queda este canto.


Luz mala miente al oído
de aquel incauto paisano
que anda errando hacia el alba
sin treinta y pico de mano.

Amores busca luz mala,
ofrece en cambio un espanto,
abrazo que hiela el pecho
la muerte en un desencanto.

Tu amor es como luz mala,
mi alma entierra en quebranto,
de mis sufridos amores
solo me queda este canto.



Por suerte alguien nos grabó el estreno de Luz Mala en Villa. A pesar de que estaba muy nervioso y pifié en más de un lugar, me gusta cómo salió. Tocarla en vivo, así sea en un lugar pequeño sirve para tantear la cosa y además para ver si hay que hacerla más alta, más baja, con más polenta, etc. ¡Por ser a primera vez, zafamos!



sábado, 15 de noviembre de 2014

Viernecitos de octubre


Viernecitos de octubre
el cielo te anda buscando
para quemar arco iris
de mesa en mesa danzando.

Y se duermen las torcazas
en tranqueras que chirrían,
revuelo de tacuaritas
señalando el nuevo día.

Cantando las mañanitas,
mañana se hace cantando.
Si te preguntan por mí,
ando en bagualas llorando.

Viernecitos de octubre
de peña y vino sueñero,
dos guitarras destempladas,
dele azotar un legüero

No sé si llego a mi rancho
si andaré y cómo, llegando
la copla se hace sendero
cuando amanece clareando.

Cantando las mañanitas,
mañana se hace cantando
Si te preguntan por mí,
ando en bagualas llorando.



Vuelvo con esta sencilla coplita para cantar con caja en el norte argentino. O para imaginar mientras se canta en el sur santafesino. O para cantar mientras se espera...

viernes, 26 de julio de 2013

Zamba de calle Pampa

Hoy me encontré recorriendo casi sin querer calle Pampa. El frío amanecer invernal me atravesaba tanto como el recuerdo de los cincuenta ranchos de quincha en fila siguiendo el zanjón, achicando la callecita de tierra. Hace años que la ciudad se encargó de esconderlos, civilizando a pescadores y changarines lejos de las calles principales. Hay un resabio amargo que no me puedo quitar y salpica el cálido recuerdo de cuando estábamos convencidos de que el mundo cambiaba bajo nuestros pasos. Y tal vez esta zambita lo ayude a endulzar...

 
Comienzo de calle Pampa, sobre la Ruta 21
 Zamba de calle Pampa

Quién te ha visto, quién te ve,
ya no están las parras menguando el calor,
el sol quema desechos,
bañando gorriones en polvo nomás.

Lucianita, pimpollito,
que mira en la punta la ruta hormiguear,
se enredan en tu pelo
hojitas humildes de jacarandá.

Chicharrón y grasa aroman la leña,
eucalipto señorial.
Jovino cobra su herencia,
habrá fiesta eterna en calle Pampa,
detrás de la última zamba
salen alpagatas a chamamecear.

En los ojos de José
se caen las promesas del circo local.
Arrancando raíces
para que los yuyos no crezcan más.

Fin de curva, en el puente
Rosa Abrigo mira hombros que se van,
regala lagrimitas
para hacer la quincha en barro fatal. 

Chicharrón y grasa aroman la leña,
eucalipto señorial.
Jovino cobra su herencia,
habrá fiesta eterna en calle Pampa,
detrás de la última zamba
salen alpagatas a chamamecear.

Amanecer invernal en calle Pampa




martes, 29 de septiembre de 2009

Copla para ponerse en camino


Sometido a tu belleza pretendo caminar y digo
que no bastan los olvidos para arrancarme el camino,
para sacarme del medio, para borrar el hastío
de vivir ya sin buscarte, de soñar con vos, destino.

Y prendado del delirio de llegar hasta tu reja
hago huella la ilusión y paso firme la esperanza.
Que andar siempre hace brisa y pisar levanta tierra,
Y, sin embargo, qué fácil es quedar en la añoranza.

Valga esta copla, mi amiga, como signo luminoso,
como boya, como bandera que en ristre azota el viento.
Valga mi sueño, locura, que una vez puse al camino
y que quizás, más que nunca, sea estéril, ya lo siento.

Pero no puedo quedarme, vida, si estás muy lejos.
Necesito el horizonte que se aleje ante mis pasos.
Necesito desafíos, nubarrones, algún hechizo,
que dé sentido a mi vida y a mi muerte en el ocaso.


[Publicado también en Villeraturas, 29/09/09]

domingo, 9 de agosto de 2009

Aires de olvido

Aire sin aire, el olvido va
dejando como estela lamentos sin más;
sonriendo con ganas, su triunfo ya palpa,
victoria cercana, altiva la faz.

Brillo que opaca lo que nos importa,
señal que sepulta al no morirás,
señuelo furtivo ni una humilde sombra
de cielos sin duelos parece encontrar.

Pasa el olvido mareando memorias,
cambiando lo hecho sin precipitar.
Su arma es sutil, etérea, difusa,
su filo es de nada y se ufana en cortar.

Palpita su triunfo, paladea su afán,
combina destinos, tal es su heredad.
Sonriendo con ganas su triunfo palpita,
pobre triunfo que nadie ya recordará.

Por eso su lucha ya vencida está,
su grito victorioso será su final,
ahí va el olvido, de aire sin aire,
con media sonrisa y medio llorar.


[Publicado también en Villeraturas, 09/08/09]

jueves, 14 de mayo de 2009

Bombonazo


Casi nada de elegancia,
perro virgen, de terraza,
de patio atapialado,
ladrido leal, ¿vigilancia?

Guardián sólo por la vista,
gentil ante los ladrones,
molesto, por si las moscas
la vejiga siempre lista

para sorprender al incauto
que ahí, en el patio, se para 
conversando animado...
¡llega el chorrito infausto!

Celulares, botones, chales,
cordones, calzones, fotos,
el alimento es tan soso
que hasta se morfa espirales.

Sólo por nombre, Bombón,
la belleza no es su fuerte;
la inteligencia, ausente…
si hasta le dicen Chotón.

Si todo esto fuera poco,
la epilepsia no le esquiva,
le agarran las convulsiones
y el quía se vuelve loco.

Sin embargo, che, compadre,
espero que no nos faltes,
maldito el día en que el gato
no tenga ya quién le ladre.

La pucha que me emociona 
escribirle a un perro choto,
pero que goza, sensible,
los trastornos que ocasiona.

domingo, 19 de abril de 2009

Sin pensar dos veces

Yo, que anduve tantos caminos,
buscando, quién sabe, oscuros destinos,
cruzando los mares, las nieves eternas,
sin pensar dos veces
me quedo con el de tus piernas.

Yo, que presencié mil batallas,
la muerte cercana de cruenta metralla,
la dura derrota, algún triunfo ufano,
sin pensar dos veces
me quedo con la de tus manos.

Yo, que visité mil palacios,
boato, lujos, rubíes, topacios,
y el barrio donde la miseria toca,
sin pensar dos veces
me quedo con el de tu boca.

Yo, que estuve bajo mil soles,
hollando arenas, trepando las moles,
ante el templo diurno postrado de hinojos,
sin pensar dos veces
me quedo con los de tus ojos.

Yo, que acaricié mil quimeras,
de pelear utopías sembrando las eras,
mordiendo los labios, sorbiendo la hiel,
sin pensar dos veces
me quedo con la de tu piel.

jueves, 5 de marzo de 2009

Coplita del moisés

para mi Bárbara
Huye el horizonte del paso del caminante,
cubre la noche el fulgor de los amantes,
y en el moisés, la vida, mi vida, que duerme.

Caen del trono los peores tiranos,
revoluciones, pueblos, negocios arcanos,
y en el moisés, la vida, mi vida, que crece.

Soles, nubes, mares, paso de estaciones,
silencios festivos, cruces de emociones,
y en el moisés, la vida, mi vida, suspira.

Saltimbanquis, duendes, carnavales locos,
historias fugaces, no duran ni poco,
y en el moisés, la vida, mi vida, que sueña,

y en el moisés, la vida, mi vida, mi niña, sonríe.



Te la debía Babi [para Virginia]

sábado, 5 de abril de 2008

Sueña la niña

para mi Virginia

Sueña la niña que la sueñan y en el sueño sólo sueña que la sueñan.

Y en un suspiro leve vuelve a recorrer los ratos de misterio que florecen en su piel.

Y sueña que cuando sueña la miran bella e insolente.

Y no hay dolor ni pesar ni duele tanto lo perdido.

Recuerda el futuro y no lo abarca,

lo ve inmenso y se acurruca y sólo sueña que la sueñan.