domingo, 4 de enero de 2009

Visitantes

Sabía que vendrían, que las profecías de todos los tiempos anunciaban su quizás pronta llegada. Y llegaron ahora, en mi tiempo, en mi historia y soy testigo de este acontecimiento fundante que cambiará nuestro devenir para siempre: Existe vida –y vida inteligente- en otros lugares del universo y no sólo eso. Están aquí. Frente a mí se podría decir.
Creerán que no los conocemos, pero no es así. Años interminables estudiando los mensajes que enviaron al espacio, quizás a nosotros, quizás a todo aquel que quisiera tomar contacto con ellos, con su civilización.
Aprendimos, aprendí, a inteligir los códigos con los que intentaron comunicarse con nosotros. Supe coordinar las acciones para que científicos y tecnólogos los guiaran a nuestro mundo, un poco en secreto, un poco a voces.
Y aquí estoy, me siento salir de mí mismo, me han elegido como interlocutor gracias a la calidad de mis trabajos de decodificación y esto me honra, pero me llena de un extraño estupor. Tengo miedo y euforia, parecen pacíficos, pero quién sabe. Al fin de cuentas seré testigo y protagonista del acontecimiento más grande de la historia, el contacto directo con seres venidos de otros mundos.
¿Cuál será su saludo? ¿Será un saludo? ¿Cómo responderé? Pasé el último tiempo ensayando frases de protocolo y sé que me va la vida en ello. Lingüistas, sabios de todas las ciencias apoyándome para conseguir una comunicación satisfactoria. Por sus mensajes llegamos a la conclusión de que son pacíficos, que los mueve sólo el interés por dar a conocer su cultura y asegurarse de que no están solos.

La nave ya descendió. Un ajetreo interminable de artefactos y sistemas de seguridad, de luces y pasillos sellados eriza mi piel y me tensa indescriptiblemente. Las compuestas se abren, la metálica voz de una computadora anuncia que los sistemas de seguridad están en óptimo estado y no debemos temer por nada.
Me adelanto unos pasos en el amplio pasillo, para dar a entender que soy el interlocutor y los demás, aunque armados, sólo me acompañan.
La portezuela de la nave empieza a abrirse y la luz interna me enceguece, titubeo, pero sólo en mi interior, debo ser un emisario firme y decidido y así me muestro. Comienzan a salir, son varios, la tensión no me permite contarlos. Sé que estamos separados por sutiles paredes que generan la atmósfera vital para los visitantes, aunque ellos no sé si lo notarán.
Mi mente descifra rápidamente la imagen visual que percibo. Son sencillamente horribles. Gruesos, con protuberancias extrañas. Los hay de dos sexos seguramente, por sus formas debajo de los trajes ajustados. Los más tienen matas que brotan de sus cabezas demasiado pequeñas. Los ojos, o lo que parecen serlo, también son muy pequeños, tal vez la cuarta parte de los nuestros. Me tranquiliza mucho su estructura, tienen dos brazos y dos piernas, aunque de un grosor que parece por lo menos del doble de los míos. Sinceramente no entiendo cómo las mismas leyes naturales consiguieron generar en otro punto estos seres de ridículas proporciones.
Diluyo estos pensamientos a la hora de establecer comunicación y me concentro y dispongo a ello. Uno de ellos se adelanta, como yo. Hace un gesto que debo interpretar como amistoso. Me sobresalto cuando abre su boca enorme, carnosa. Va a comunicarse. Los sistemas de comunicación de todo mi mundo están atentos, semiólogos, criptógrafos, expertos en lenguas poco conocidas, matemáticos y un sin fin de científicos en una febril espera interminable.
Por fin articula: Mi nombre es Eva. Nuestro planeta es, era –se corrige- la Tierra, del astro Sol en el que llamamos brazo Orión de la galaxia Vía Láctea, pero ya no existe.

Participando de los relatos jueveros en el blog de El Demiurgo de Hurlingham
(Importado de Villeraturas, 11/08/08)

9 comentarios:

  1. Está bien, sirve como texto de ciencia ficción. Tendrías que incluir la URL de mi blog y va.

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  2. A pesar del esfuerzo comunicativo, creo que será difícil un romance entre tu narrador y Eva o cualquier otr@ visitante :) Quizás con el tiempo...
    Saludos!

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  3. Muy buen final, inesperado; aunque no creo que le guste demasiado al pobre que se intenta comunicar, vamos, no es su tipo.
    Un saludo

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  4. Sorprendente final, me gustó. Feliz Navidad.

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  5. Que curioso, EVA, la primera en llegar y la última en salir.
    Emocionante relato con tintes cinematográficos.

    Abrazos

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  6. Un texto que a medida que se lee se va uno imaginando cada escena. Me gustó el nombre de Eva, la primera, la última.
    Un abrazo.

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  7. Siempre pensamos en seres similares a nosotros pero tu planteas que realmente somos nosotros los parecidos a ellos, jejejejejeje. En cualquier caso, ¿porque no?
    Salu2

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  8. A como vamos yendo, solo debemos apurarnos en construir la nave que llegue tan lejos...Eva, otra vez, abriendo paso!!

    Un relato descriptivo y entretenido pese a lo àrido del tema (al menos para mi) se me ha hecho corto y entretenido.

    un abrazo.

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  9. y el oso nos habla del proyecto seti...
    nos habla de los desencriptadores...
    nos habla de encuentros en la tercera fase...
    nos habla de la velocidad de la luz, del paso del tiempo para uno y no para otros...
    nos habla, por supuesto, de la vida más allá de nuestra tierra...
    y todo ello escrito con una escritura más que inteligible, hecha de frase corta, frases hechas para entender de sobra el texto, frases para ir al meollo de la cuestión...
    todo ello endulzado con un final que colorea el texto de sorpresa...ah, al darle nombre de eva al personaje, ¿entroncas con la eva negra?
    medio beso, oso.

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