ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.
Vuelvo a escribir, porque no puedo evitarlo.

jueves, 11 de octubre de 2018

Fin del verano

Por qué no habría de terminarse el verano, si como todas las cosas cumple un ciclo y es de desear que así sea, como la vida, como los imperios y las mariposas. Esta pregunta, que es una afirmación, deja de ser una columna del templo de Apolo cuando la vida, los imperios y las mariposas campean en la sangre turbulenta de quien cae en la cuenta que ha vivido algún verano momentos que llevará hasta la muerte si no es que ellos lo llevan a uno a la muerte. Porque no es frecuente que esa muchacha del fogón del lago busque apoyar su espalda en tus piernas y te pregunte el nombre y ruegue que cantes Confesiones de invierno y te pida nombrar estrellas y les invente nombres y con sus manos dibuje su vía láctea en tu pecho.
Y cuando los veranos se truequen en otoños de lustros sepas que alguna vez pariste tu propia modernidad cuando creías que siempre serías medioevo. Y esa lágrima furtiva que sabe qué hacer te dicte aunque te resistas, lo dejes y vuelvas, poemas que escribiste más de una vez.

Más de una vez

Más de una vez quise ponerte nombre
y saber quién eras, qué escondías,
qué duendes te atrajeron a mis brazos,
don del bosque, del círculo en las toscas.
De fogón desquiciado a orillas del lago,
del sueño imposible en que buscabas amparo.
Mujer innoble que empañaste la guitarra,
del cabello perfumado por el humo de la leña.

Más de una vez quise volver al sitio,
acariciar las rocas, llorar en las orillas,
sentir el latigazo de tus uñas,
el latir en tu cuello, el sabor de tu nuca,
la fría madrugada que eterniza
el amparo de tus piernas,
el permiso interminable de tus manos
en la caricia digna de fugaz estrella.

Más de una vez quise tenerte aquí,
escribiendo a mi lado tus promesas,
en el dulce abrazo de tus brazos,
en el límpido cielo del verano.
En la desesperada lucha de los cuerpos,
como al alba junto al verde lago,
con el fulgor inmediato de tu vientre
buscándome por siempre sin reparos.


Más y mucho más interesantes relatos basados en El final del verano en Molí del Canyer

domingo, 30 de septiembre de 2018

Filosa

Cuentan quienes han vivido que en uno de los caminos rurales que cruzan desde Villa Constitución hasta Pavón no pocas veces ha aparecido al ciclista o caminante distraído una mujer entrada en años y asentaderas que a primera vista semeja una administrativa municipal, pero que a pesar de esta desgraciada apariencia no se trata más que de alguien que busca la paz deambulando entre las vías y el arroyo con el único propósito de consumar la única actividad que le produce un inexplicable placer.

Quien se atreve a levantar su vista y mirarla por el sencillo expediente de un saludo gentil, descubre que en sus ojos de gorgona arde el reflejo que revela el error cometido. La mujer blande una larga lengua de dos filos que en una presta estocada se introduce inopinadamente por una de las orejas del malhadado transeúnte. Es posible, o no, imaginar la atrocidad de este suplicio del mismo modo en que se hace casi imposible visualizar la transformación de tan infortuna aparición. Voces cultas de años coinciden en afirmar que la transformación de una bella princesa en un maligno monstruo de indecible fealdad es cosa de todos los días en los relatos universales de fantasía o que incentivan al lector u oyente a aceptar una moraleja como verdad ineluctable. Sin embargo, pocas veces se encuentra una atrocidad tal como la mutación de una indolente empleada pública en un ser capaz de penetrar todo escudo de indiferencia al punto de lastimar la mente con ramalazos de dolor difíciles de describir.

Quedan en nuestra ciudad (quien sabe si) afortunadamente vivos algunos que atravesaron tal crudelísimo tormento. Las secuelas no son visibles para el lego, pero quien ha sobrevivido siente en su carne ocasionalmente sajarse a sí mismo distintos sectores de su cavidad bucal. Y el irrefrenable impulso de convertir su propia lengua en martirio para los oídos ajenos.

Yo mismo, alguna vez en mi juventud cuando la vida valía menos que una justa causa donde exponerla, osé desafiar al monstruoso ser. Preparé mi walkman con pilas alcalinas nuevas y un cassete de La Biblia según Vox Dei y enfilé para los campos del noroeste de la ciudad rogando a los cielos cruzarme con ella y salir de alguna manera airoso. No sé cuál fue el motivo. Tal vez mi exagerada propensión a descreer de esas leyendas que solo infunden temor, tal vez por tener a mano una hazaña que contar a mis nietos en el siglo que estaba próximo a venir, no lo sé. Sí colijo que como otras veces en que me gana cierta euforia me pertreché con lo que creía indispensable -y apto para una posible huída en atropellada- y sin darle vueltas al asunto busqué el encuentro cara a cara.

Pasé el puentecito entrando a la zona de bañados, porque me parecía que una leyenda de esas no andaría por caminos más prosaicos como los de las parcelas de criadores de chanchos. Nada. Tuve que decidirme por los caminos que se acercaban a la ruta. Y cuando ya me estaba convenciendo de que había perdido una tarde persiguiendo una ilusión la vi. Si no apareció de la nada estuvo agachada detrás de unos matorrales espesos. Da lo mismo, porque la sangre se me espesó al punto que creí morir de espanto. Efectivamente vestía como una abúlica empleada municipal espeluznante. Sus anteojos caían sobre la naríz abultada por los años. Su rostro gomoso me traía vagas reminiscencias de algún dibujo animado de la infancia. Paralizado, no tuve más que esperar a que se acerque. Al caer en la cuenta de que sonaba la balada Profecías y no Guerras o algo medianamente potente, subí el volumen del walkman. Ya muy cerca mío levantó la mirada y supe que el terror paralizante de Medusa era algo que sucedía dentro de la víctima.

Cuando observé un inconfundible estiramiento de las fláccidas mejillas me preparé para la fatal estocada aumentando la rigidez de mis músculos. Entreabrió los labios seguramente para proferir alguna especie de conjuro. Desde el fondo de sus fauces, a pesar de que el Sol estaba a sus espaldas, un brillo metálico parecía crecer. La temible lengua de dos filos de la que tanto había oído estaba ante mí, amenazante, centelleando sedienta de martirio ajeno.
Fue como un latigazo, como el aguijón artero de una avispa furiosa. Duró la fracción de segundo necesaria para que cayera en la cuenta de que no había pasado nada. Cerré los ojos mientras atronaba Vox Dei sintiendo en mis mejillas ráfagas de aire como si un filoso objeto pasara muy cerca de ellas a gran velocidad. Los abrí cuando cesó la ventolina.

La mujer me miraba fijamente mientras sus ojeras parecían profundizarse y con ellas amainar mi terror.
Se puso de costado como para dar un giro y retirarse, pero con ademán de decir unas palabras. Entonces, sin bajar el volumen me quité los auriculares. Tarde comprendí mi error, dejando indefensas mis orejas. Pero la mujer terminó de entornarse hacia el oeste de cara al Sol, se encogió un poco más y murmuró algunas frases poco entendibles como vas a ver... estás en mi poder... si yo quisiera sería tu ruina... 

Anocheciendo pisé las primeras calles pavimentadas con tanto alivio que no volví a ponerme los auriculares. Desde ese día hablo muy poco, quizás menos de lo necesario. Me siento triunfante y derrotado a la vez y prefiero no enojarme demasiado delante de la gente que aprecio. No sea cosa que esos cortes que de vez en cuando me hacen sangrar la boca se conviertan en presagio y muestra de una espada que no quiero blandir.


viernes, 13 de julio de 2018

Génesis osuna

Desmiento categóricamente cualquier versión infundada que refiera mi apodo a la contextura física que porto.
Allá en mi infancia me resultaba extraño no tener apodo. Mis amigos eran Peluca, Chanchupe, Jole, Turco, Petronilo, Cordobés, Enano... Pero yo, salvo que me cayera algún Nestro, Cabezón o Diarrea ocasional -siempre por referencias más bien difusas- no tenía. En cierta forma prefería que algún día me quedara algo más o menos tradicional como Tito (por Nestito) o Nes y listo, antes que algún mote oprobioso.

Así empecé la secundaria técnica, privada y católica, solo varones. Uniforme: pantalón gris, camisa celeste, corbata y saco azul. Para el taller, el clásico mameluco azul. A la semana tuvieron que llevarme al médico, el diágnóstico -análisis de por medio- dio hepatitis. Eso significaba alrededor de un mes de cama, dieta especial, cuidados y vuelta a los implacables análisis. Volví luego a la escuela apenas un poco más rellenito que el escuálido chico de un mes atrás, ya el mameluco no me quedaba holgado como para durar tres años. Conocía a pocos de mis compañeros; por empezar, ninguno de la primaria, pero algunos chicos de mi barrio cursaban conmigo. En el taller me tocó iniciar con carpintería, en uno de esos juegos a espaldas del maestro mi cinta métrica voló debajo de un banco de trabajo vecino y yo -tratando de congraciarme con mis compañeros- fui a buscarla en cuatro patas sin doblar las rodillas. Alguien, creo que el Cholo Palacio -que era bastante jetón- gritó: ¡Mirá, parece un oso panda! Los demás rieron con ganas. Bastó que repitieran la comparación un par de veces para que me quede, aunque a las semanas desapareció el panda y quedó el oso.

Y así, de la escuela pasó a mis amigos, de mis amigos a mis compañeros de trabajo, de mis compañeros de trabajo a mis alumnos, tan es así que hasta en ocasional aparición en los medios gráficos locales se me ha mencionado como Néstor "Oso" Marinozzi.
Es por ello que diez años atrás al intentar poner por escrito algunas de las pavadas que se me ocurren, no tuve mejor idea que Los Apuntes del Oso con el íntimo juego de palabras de utilizar "apuntes" por un lado como nota o escrito, por otro como el momento de apuntar para disparar.
Con el tiempo y para finalizar, debo decir dos cosas: Por un lado, que fui tomando forma y cadencia osuna solo para combinar con mi nombre. Por el otro, ya no uso mayúsculas en la O. Siento tan definitivo este nombre que se me hizo sustantivo. Es decir, ya no llevo el apodo, para quien se le ocurra mirarme no me llaman el oso, soy el oso.



Más y mucho más interesantes relatos basados en Hablemos de nuestro nick en De Raíces y Alas.

jueves, 5 de julio de 2018

Quedó en la historia

El año pasado para estas fechas, quién sabe para qué cuernos andaba yo dando vueltas por el Fonavi (el barrio se llama Domingo Troilo, pero le quedó el simpático mote por Fondo Nacional de Vivienda, que lo construyó allá lejos en el tiempo) mirando los apiñados departamentos otrora de color acanariado, hoy con matices casi siempre de una forzosa melancolía.
Tal vez lo buscaba, tal vez se dio así como así, lo cierto es que terminé tropezando con el mismísimo Adonis Torre en una de las retorcidas escaleras.
Algo más de una veintena de años ha, Adonis fue amablemente conducido por las topadoras municipales a partir de su ranchito en calle Pampa a una promesa de vivienda al sur del sur de la ciudad. Supe luego que recaló en el Fonavi y allí mismo tropecé con él.
Los mates fueron su abrazo y la charla su don, ese que siempre me falta.
Que se acerca el 9 de Julio, que en 1816 en Tucumán "declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera". Que los argentinos somos contradictorios, elegimos un pelele como presidente, que en el Bicentenario de la Independencia pronunció estupideces como: "[los líderes de la independencia] deberían tener angustia de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España"...
Mate va, mate viene, Adonis de pronto se puso solemne, como atisbando la distancia detrás del delgado muro salpicado por todo revoque y soltó unas frases que no me atreví a interrumpir.

El 9 de Julio quedó en la historia, querido oso. Pero no en la historia cristalizada, esa de los libros.
Quedó en tu historia, la mía, la nuestra, como un grano en el culo bicentenario que está ahí, molesta, duele según como te pongas y te obliga a decidir siempre de qué lado ponerte.
Quedó como señal de lo que no aprendimos a ser, lo que inauguramos y no dejamos crecer.
Quedó como las cuatro escuelas de Belgrano, que nunca se concretaron.
Quedó como parto que gestó algo nuevo, pero olvidado como horizonte hacia el que andar.
Quedó como pueblo que hoy hace revoluciones y mañana se esconde en el ala paternalista del poderoso (el de afuera, el latifundista, el gran empresario, el sindicalista eterno y político mesiánico).
Quedó como la gran gesta sin héroe que reclama desde los actos escolares, las banderitas y el dolor del pueblo aquello que nos debemos: emanciparnos.

Me fui a la tardecita, sin la gloria ni el honor de constatar si la Silvana después de casi dos décadas continuaba siendo el gallardo símbolo de libertad que encendía la sangre de Adonis en las frías noches de calle Pampa y las veredas a su paso. Comenzaba a helar cuando sonreí fugazmente al imaginarme caminando con dos lágrimas congeladas que me impedían cerrar los párpados.



Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Independencias grandes y pequeñas en Lazos y raíces


jueves, 14 de junio de 2018

Ensimismado

Por las calles arboladas de Mondongolia andaba Sofío con la cabeza gacha y una bolsa de papel en la mano, abstraído en sus propios pensamientos, dándole vueltas quizás a una idea, una duda, quién sabe.
Los vecinos lo veían pasar y se quedaban unos minutos mirándolo tal era el magnetismo que producía la imagen del sabio entre quienes apenas lo cruzaban. Tenía fama de ser capaz de indagar en la conciencia de las personas con apenas intercambiar unas pocas palabras. Sus intervenciones en la corte habían dejado boquiabiertos a los consejeros del rey y a los acomodaticios cortesanos, incluso algunos se habían sentido avergonzados de su propio comportamiento cuando Sofío los dejó al desnudo en sus intenciones.
Mientras andaba por las barriadas, los lugareños lo veían con simpatía y trataban de llamar su atención para desearle buena estancia por esos lares. Pocos lo lograban ese día, porque Sofío parecía caminar apenas entreabriendo los ojos para no tropezar con una piedra o evitar ser atropellado por un carro.
En cambio al llegar a los empedrados del centro de la capital la disposición de los vecinos -por lo general, funcionarios del reino y cortesanos- se manifestaba diferente.
Los que trabajaban arreglando las calles aceleraban sus brazos, quienes hacían tiempo bebiendo en una tasca apuraban sus copas y volvían a sus tareas. Las muchachas que conversaban en la esquina con sus papeleos de la corte rápidamente retomaban su trabajo.
Sofío caminaba igual de metido en sus pensamientos, sin prestar atención a los apuros que generaba su sola presencia ensimismada. Cuanto más encumbradas resultaban las gentes con las que se encontraba, más parecían evitarlo.
Tan concentrado estaba en lo suyo que llegó quizás sin proponérselo a las escalinatas del palacio real. El sol entibiaba suavemente los peldaños invitándolo a tomar un descanso en uno de ellos.
El rey, que salía con su comitiva a pasear, alcanzó a verlo cuando los guardias se acercaron para obligarlo a ponerse de pie en su presencia.
- ¡Déjenlo! No molesten a ese hombre sabio.
- ...
- Mi estimado Sofío, ¿qué inquietud te condujo a sentarte en estas escalinatas?
- Ninguna, mi señor, nada mejor que disfrutar del tibio sol cuando la mente está ocupada.
- ¿Pensabas en la muerte, o en si existe una divinidad, en el comienzo de los tiempos..? 
- Nada de eso, señor.
- Evidentemente será una ocupación preocupante. Mis informantes me han dicho que paseabas abstraído en tus pensamientos. Y que en las barriadas buscaban saludarte, algunos sin fortuna. En cambio, en el centro de la ciudad todos se apuraban para seguir con sus tareas y evitaban tu mirada. Los que no estaban cumpliendo con su deber enseguida se abocaron a sus tareas...
- ¿Cambiaban su conducta por mi presencia?
- Así es.
- No lo noté, majestad.
- ¡Qué increíble! No eres consciente de los cambios que produces con tu sola presencia, sabio Sofío.
- Evidentemente esta gente ya tenía el cambio en germen o se avergonzaba de su estado, cualquiera sea este. Me presencia nada más fue una especie de excusa para permitirse el cambio.
- ¿No puede ser que tu pensamiento se transmitió de alguna forma, tu energía, tus ondas..?
- No lo creo. Solo buscaba un lugar cómodo al sol para sentarme a comer estos panecillos.
Y abrió la bolsa de papel ofreciéndole al rey compartir su contenido.




Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Cambios en Sintiendo en la piel... Lucía

viernes, 11 de mayo de 2018

Pensamiento único

Cada vez que el Licenciado Emilio Notuyo publica una de sus recensiones en el Semanario La Corneta, sus seguidores -en general, acreedores y/o detractores- se relamen con la posibilidad cierta de agarrarlo en un renuncio.
Esta vez, Notuyo se interna en las turbias aguas de las disquisiciones ideológicas logrando una mélange inextricable, la cual -suponemos- tiene como própósito distraer la atención de los maledicentes para pescar en río revuelto o evitar la redada si lo quieren pescar.
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Doxa. Columna de opinión del licenciado Emilio Notuyo
Pensamiento único
Lejos de las interpretaciones ya clásicas de Schopenhauer o Marcuse, el pensamiento único es -más que un sistema lógico de proposiciones que constituyen un conjunto autosuficiente- una herramienta indispensable al día de hoy para quienes desean imponer un sistema de creencias o valores que no admita rivales ni voces disonantes.
Pero, no vayamos muy lejos que el espacio para escribir es corto...
En nuestro país desde hace un tiempo se ha instalado una idea de pensamiento único pregonada por los medios de comunicación, los gobiernos y los resentidos desclasados (aquellos que desean pertenecer a una clase o casta superior -porque para ellos hay clases o castas- y por alguna razón no acceden a ella, entonces desprecian a quienes no los dejan levantar vuelo). Esta pretensión de pensamiento único es amarreta, timorata y de corto alcance como vuelo (otra vez) de gallina, pero está a la orden del día. Veamos algunos de sus postulados:

- Los pobres son otros y son peligrosos. Postulado esencial en el pensamiento único, se erige como la axioma que todo lo permea. Como los pobres son otros, no importa si uno es un jerarca de multinacional o un jodido de multideudas que seca la yerba al sol para poder matear a diario. Este postulado exige quejarse porque el centro de la ciudad se llena de negros, porque andan barritas de pibes con gorrita que seguro andan afanando, etc. Se prohibe entrar a una persona con gorrita a dependencias públicas o negocios top, salvo que el pibe sea un jugador de fútbol que gana millones. No era la gorra, era el pobre.

- Las tetas femeninas son peligrosas. Una supermodelo en topless son noticia deliciosa en Clarín Digital o en Paparazzi. Una piba que va a la escuela sin corpiño debajo de la remera no puede entrar. Y en muchos lugares no permiten amamantar en público. ¿Será porque Facebook no admite pezones femeninos? Eso sí, en documentales serios se pueden ver aborígenes mostrando las tetas sin escandalizar. Claro, no son humanas.

- Los colores desubicados son peligrosos. En una escuela de la zona docentes teñidas de rubio no dejan entrar a una alumna teñida de azul. No pasa nada si una alumna va con joggins azules o negros a la escuela, si son rojos o fucsias conviene que se retiren, por decoro, claro. Es patente la peligrosidad de los colores desubicados.

Los ejemplos podrían multiplicarse y no son perversos en sí. Lo perverso del pensamiento único es que a la mayoría nos parece normal temer a un pibe con gorrita, reconvenir a una piba sin corpiño y retar a una teñida de azul. Víctima del pensamiento único, la sociedad ve peligro donde no lo hay e ignora que las pequeñas decisiones machistas, aporofóbicas y en apología de los poderes estatuidos son su propio cáncer y feliz por su decencia celebra su decadencia.
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Notuyo descarrila fácilmente cuando se trata de tratar un tema. Se nota que lo envuelve una euforia desmedida y se abalanza sobre el teclado aporreándolo sin más. A nosotros nos queda la tarea de desmalezar estos textos a modo de extracción de palitos chinos y si es posible -tarea compleja luego de leer semejante bagazo de trapiche- sin encandilarnos por los retorcidos florilegios, diseccionar nuestro pensamiento para ver si coincide con el único y sentirnos felices en caso de que se cumplan nuestros deseos.



Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Pensamiento único en el blog de Inma: Molí del Canyer.


lunes, 7 de mayo de 2018

Rejunte de feisbuc 2018 I

Los que me conocen, saben que mi tiempo es un poco complicado. Me gusta -me encanta- escribir en el blog. Esa mezcla de expectativa, vanidad, expresión, compartir ideas, imaginar la cara que pondrá quien lee y otros condimentos me entusiasma mucho. La prueba de esto es que Los apuntes del oso cumplieron 10 ¡diez! años en marzo. La prueba de lo primero es que ni me avivé del aniversario. Cuando tengo unos minutos posteo algunas pavaditas en facebook, que -como se sabe- son mucho, muchísimo más efímeras que las del blog, que ya lo son.
Entre esto y la certeza de que hace un mes que no publico (y poco menos que no leo), me decidí a poner como entrada del blog algunos rejuntes de las pavadas que publico en FB, algunas en caliente, otras en recaliente.
No espero que sean cachetazos al olvido. Son migajas de pan que dejo para que quien tenga ganas y ánimos conozca un poco más sobre mi forma de pensar y entender el esquivo mundo y su estado de cosas.
Al final de cada rejunte doy alguna pista de lo que me motivó a escribirlo.

15 de enero
ANDANZAS DEL SEÑOR PAULO TUDO (2)

El señor Paulo Tudo se levanta temprano por la mañana, va al médico -tiene el primer turno a las ocho-, el facultativo llega pasadas las nueve y cuarto y atiende antes a un par de apurados que solo van a hacer "una preguntita". El médico le cobra varias cifras de plus, el señor Paulo Tudo abona sin chistar, hasta con gesto suficiente. No cualquiera le da de comer a un médico.
Seguidamente recuerda que había programado pasar por el estudio de un abogado conocido para consultar si le conviene iniciar cierta demanda. Abona la costosa consulta, espera una hora. Al iniciar la pregunta, el abogado lo interrumpe con un "claro que sí, amigo, lo espero la semana que viene". El señor Paulo Tudo piensa que el leguleyo tiene cosas muy importantes que hacer, pero la semana que viene se dedicará a su problema con esmero.
Pasa luego por la escuela a retirar la libreta de su hija dado que no pudo asistir a la reunión. Alguien de administración le dice que aguarde cinco minutos. El señor Paulo Tudo se enerva vociferando de tal manera que todo el mundo oiga su malestar, que no tiene todo el tiempo del mundo, que el gobierno -no se salva ningún nivel- esto y lo otro, que no seguirá pagando la cooperadora para mantener vagos inoperantes. Le dan la libreta, protesta un poco más por las notas bajas y se va satisfecho de haber puesto en su lugar a esas alimañas.
Eso sí, el señor Paulo Tudo se apura un poco, se le hace tarde para defenestrar a los ineptos en las redes sociales como dios manda.

Pista: cansado de que muchos padres y la sociedad en general minimicen el trabajo escolar y se comporten sumisamente con quienes los basurean.

6 de febrero
NO A NITRÓN, SÍ A LA VIDA

Estrategias conocidísimas para instalar plantas ultra peligrosas con la extorsión de las fuentes de trabajo.
Parece que no basta con las altísimas tasas de cáncer, el juego del poder y las finanzas siempre encuentra cómplices locales.
Autoridades electas, necesitamos palabras firmes y decisiones a favor de la gente. ¡Los escuchamos!
#villaconstitucionsinvenenos

Pista: en la Zona Franca de Villa Constitución se va a instalar una planta de procesamientos de agroquímicos, señalados por su peligrosidad en todo el mundo. El municipio local, feliz por la promesa de puestos de trabajo ignora las demandas de la sociedad villense.

26 de febrero
ESCUELA PÚBLICA QUE ES PRIVADA

La escuela que más alumnos tiene es privada, pero su cobertura es tan abarcativa que para todo el mundo es pública. Tiene un programa de contenidos variadísimo, pero como toda escuela enfatiza algunos de ellos, machacha y machaca con otros y disimuladamente soslaya los menos afines a sus fines.
Sus planes suelen no estar explícitos, parece que hay que deducirlos a partir de su práctica pedagógica. Como hoy se suele decir de algunos sistemas educativos foráneos en boga, los alumnos eligen aquellas materias que más les gustan y desechan las menos atrayentes, educando desde los intereses de los estudiantes.
Tratándose de un sistema educativo, interpreta lo que la sociedad demanda como prioritario para la enseñanza y se dedica a impartir esas conocimientos.
Muchos de sus egresados no recuerdan haberla cursado o permanecer cursándola. Es por ello que elaboramos una simple guía para recordar o reconocer si usted es un egresado con mención de honor de esta escuela. Los alumnos con mención de honor lograrán:
  • Horrorizarse con lo que sucede en Venezuela e ignorar adecuadamente o no dar importancia a lo que sucede en Honduras.
  • Glorificar a quien quita la vida por la espalda a otra persona. En caso de oír críticas desviarán la atención desde glorificado hacia los méritos del difunto para encontrar tal fin.
  • Aplaudir todo uso de la fuerza pública contra manifestantes. Ovacionar a quien mate a un pibe por la espalda por su condición de originario, mantero, vago, etc.
  • Aborrecer paraguayos, chilenos y bolivianos. Adorar alemanes, franceses o suecos.
  • Utilizar anteojos para reducir la realidad a lo que sucede en Buenos Aires (capital y provincia). Mirar al resto a través de esos anteojos como quien mira National Geographic.
  • Mirar de reojo y quejarse por los manteros y la venta ambulante y palmear al hombro al dueño del súper que le hace tickets truchos.
  • Aborrecer y vocear contra quienes hacen paro o manifiestan y no hacer una factura legal ni a palos en su emprendimiento.
  • Aplaudir toda acción de gobierno que vaya en contra de las mayorías o los desfavorecidos.
  • Minimizar encuentros de mujeres, marchas de protesta, oposición a instalaciones peligrosas reforzando el discurso de que tienen “intereses políticos” o descalificándolos porque se pinta una pared o ignorando los eventos olímpicamente haciendole el cono de silencio.
  • Venerar estrellas de la televisión por ser eso: estrellas de la televisión. Cuanto más infame su discurso o su accionar, más veneración.
  • Minimizar toda sospecha de delincuencia o maniobras ilegales en grandes empresarios o funcionarios del gobierno, favoreciéndolos con la duda. A su vez estar seguro que quien le afanó el calzón de la soga fue la morocha sospechosa de acá a la vuelta.
  • Utilizar sin confundirse frases como: “aquí no trabaja el que no quiere”, “dicen que no hay plata y la costa estaba repleta”, “se embarazan para cobrar planes”, “fui a tal evento y estaba lleno de negros”.
La lista podría ser indefinidamente larga. Para economizar digamos que si usted ha logrado:
  • un objetivo de los mencionados, resulta ser un alumno mediocre;
  • entre dos y cinco objetivos, habrá promocionado a instancias superiores, con dedicación podrá lograr altas metas en el sistema;
  • seis o más objetivos, recibe mención de honor.
La ESCUELA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN HEGEMÓNICOS lo felicita por haber aprendido fielmente el discurso que pretendían enseñarle.

Pista: es una Nota de FB, protestando contra la gente que vive tragando los sapos que destilan los medios de comunicación hegemónicos argentinos y locales.


27 de febrero
VIVA BELGRANO, PERO HAGAMOS LO CONTRARIO

Cada vez que decimos cosas como:
"El General Manuel Belgrano –inspirado– miró al cielo y ráfagas de nubes entre el azulceleste eterno le sugirieron los paños de una bandera que además remedaba un manto sagrado. El viento lo despeina cuando ensoñado iza el nuevo pabellón en Rosario", y omitimos traer a la actualidad su ejemplo, su palabra y su pensamiento, lo estamos traicionando lisa y llanamente.
Entre otras "pequeñas cosas" que dejamos pasar, olvidamos mencionar que:
- fue el más revolucionario de los pensadores de Mayo;
- propuso beneficiar a los obreros a costa de la riqueza de sus empleadores;
- sujetó "la suerte de los acaudalados a la del último de los ciudadanos";
- denunció que los corruptos son más apreciados que los honestos;
- combatió los monopolios;
- enseñó que reducir las riquezas a unas pocas manos arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria;
- denunció que una de las mayores corrupciones consiste en el comercio ilegal con el exterior;
- creó escuelas porque el país se mejora y los de menos posibilidades son menos engañados si se educan;
- denunció que el sexo femenino está más expuesto a estragos y propuso reformar las costumbres para que no suceda;
- sustuvo que la misión de la industria y el comercio es sobre todo desterrar la misera, el hambre y la desnudez;
- propuso industrializar para que lo que salga del país no sea solo materia prima y mejore la calidad de vida de la gente;
- no aceptaba sumisión a poderes extranjeros;
- exigió que los primeros que deben dar el ejemplo son los hombres de obligaciones públicas;
- llamó estúpidos a los que "oprimen la naturaleza hasta estrujarla".
Preferimos, eso sí, hablar de la "enseña que Belgrano nos legó" como si fuera un tierno osito de peluche que nos emociona.
DEJEMOS DE JODER, SI NO HACEMOS Y ENSEÑAMOS "A LO BELGRANO", NI LO MENCIONEMOS



Pista: podrido de ver homenajes a Manuel Belgrano en boca de quienes hacen o promueven exactamente todo lo contrario a su pensar y hacer.

Querido lector/a: esto no termina acá. Es solo un aviso para que cuando veas Rejunte de fesibuc número tanto, rajes sin leer y a otra cosa.