ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.

viernes, 13 de julio de 2018

Génesis osuna

Desmiento categóricamente cualquier versión infundada que refiera mi apodo a la contextura física que porto.
Allá en mi infancia me resultaba extraño no tener apodo. Mis amigos eran Peluca, Chanchupe, Jole, Turco, Petronilo, Cordobés, Enano... Pero yo, salvo que me cayera algún Nestro, Cabezón o Diarrea ocasional -siempre por referencias más bien difusas- no tenía. En cierta forma prefería que algún día me quedara algo más o menos tradicional como Tito (por Nestito) o Nes y listo, antes que algún mote oprobioso.

Así empecé la secundaria técnica, privada y católica, solo varones. Uniforme: pantalón gris, camisa celeste, corbata y saco azul. Para el taller, el clásico mameluco azul. A la semana tuvieron que llevarme al médico, el diágnóstico -análisis de por medio- dio hepatitis. Eso significaba alrededor de un mes de cama, dieta especial, cuidados y vuelta a los implacables análisis. Volví luego a la escuela apenas un poco más rellenito que el escuálido chico de un mes atrás, ya el mameluco no me quedaba holgado como para durar tres años. Conocía a pocos de mis compañeros; por empezar, ninguno de la primaria, pero algunos chicos de mi barrio cursaban conmigo. En el taller me tocó iniciar con carpintería, en uno de esos juegos a espaldas del maestro mi cinta métrica voló debajo de un banco de trabajo vecino y yo -tratando de congraciarme con mis compañeros- fui a buscarla en cuatro patas sin doblar las rodillas. Alguien, creo que el Cholo Palacio -que era bastante jetón- gritó: ¡Mirá, parece un oso panda! Los demás rieron con ganas. Bastó que repitieran la comparación un par de veces para que me quede, aunque a las semanas desapareció el panda y quedó el oso.

Y así, de la escuela pasó a mis amigos, de mis amigos a mis compañeros de trabajo, de mis compañeros de trabajo a mis alumnos, tan es así que hasta en ocasional aparición en los medios gráficos locales se me ha mencionado como Néstor "Oso" Marinozzi.
Es por ello que diez años atrás al intentar poner por escrito algunas de las pavadas que se me ocurren, no tuve mejor idea que Los Apuntes del Oso con el íntimo juego de palabras de utilizar "apuntes" por un lado como nota o escrito, por otro como el momento de apuntar para disparar.
Con el tiempo y para finalizar, debo decir dos cosas: Por un lado, que fui tomando forma y cadencia osuna solo para combinar con mi nombre. Por el otro, ya no uso mayúsculas en la O. Siento tan definitivo este nombre que se me hizo sustantivo. Es decir, ya no llevo el apodo, para quien se le ocurra mirarme no me llaman el oso, soy el oso.



Más y mucho más interesantes relatos basados en Hablemos de nuestro nick en De Raíces y Alas.

jueves, 5 de julio de 2018

Quedó en la historia

El año pasado para estas fechas, quién sabe para qué cuernos andaba yo dando vueltas por el Fonavi (el barrio se llama Domingo Troilo, pero le quedó el simpático mote por Fondo Nacional de Vivienda, que lo construyó allá lejos en el tiempo) mirando los apiñados departamentos otrora de color acanariado, hoy con matices casi siempre de una forzosa melancolía.
Tal vez lo buscaba, tal vez se dio así como así, lo cierto es que terminé tropezando con el mismísimo Adonis Torre en una de las retorcidas escaleras.
Algo más de una veintena de años ha, Adonis fue amablemente conducido por las topadoras municipales a partir de su ranchito en calle Pampa a una promesa de vivienda al sur del sur de la ciudad. Supe luego que recaló en el Fonavi y allí mismo tropecé con él.
Los mates fueron su abrazo y la charla su don, ese que siempre me falta.
Que se acerca el 9 de Julio, que en 1816 en Tucumán "declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera". Que los argentinos somos contradictorios, elegimos un pelele como presidente, que en el Bicentenario de la Independencia pronunció estupideces como: "[los líderes de la independencia] deberían tener angustia de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España"...
Mate va, mate viene, Adonis de pronto se puso solemne, como atisbando la distancia detrás del delgado muro salpicado por todo revoque y soltó unas frases que no me atreví a interrumpir.

El 9 de Julio quedó en la historia, querido oso. Pero no en la historia cristalizada, esa de los libros.
Quedó en tu historia, la mía, la nuestra, como un grano en el culo bicentenario que está ahí, molesta, duele según como te pongas y te obliga a decidir siempre de qué lado ponerte.
Quedó como señal de lo que no aprendimos a ser, lo que inauguramos y no dejamos crecer.
Quedó como las cuatro escuelas de Belgrano, que nunca se concretaron.
Quedó como parto que gestó algo nuevo, pero olvidado como horizonte hacia el que andar.
Quedó como pueblo que hoy hace revoluciones y mañana se esconde en el ala paternalista del poderoso (el de afuera, el latifundista, el gran empresario, el sindicalista eterno y político mesiánico).
Quedó como la gran gesta sin héroe que reclama desde los actos escolares, las banderitas y el dolor del pueblo aquello que nos debemos: emanciparnos.

Me fui a la tardecita, sin la gloria ni el honor de constatar si la Silvana después de casi dos décadas continuaba siendo el gallardo símbolo de libertad que encendía la sangre de Adonis en las frías noches de calle Pampa y las veredas a su paso. Comenzaba a helar cuando sonreí fugazmente al imaginarme caminando con dos lágrimas congeladas que me impedían cerrar los párpados.



Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Independencias grandes y pequeñas en Lazos y raíces


jueves, 14 de junio de 2018

Ensimismado

Por las calles arboladas de Mondongolia andaba Sofío con la cabeza gacha y una bolsa de papel en la mano, abstraído en sus propios pensamientos, dándole vueltas quizás a una idea, una duda, quién sabe.
Los vecinos lo veían pasar y se quedaban unos minutos mirándolo tal era el magnetismo que producía la imagen del sabio entre quienes apenas lo cruzaban. Tenía fama de ser capaz de indagar en la conciencia de las personas con apenas intercambiar unas pocas palabras. Sus intervenciones en la corte habían dejado boquiabiertos a los consejeros del rey y a los acomodaticios cortesanos, incluso algunos se habían sentido avergonzados de su propio comportamiento cuando Sofío los dejó al desnudo en sus intenciones.
Mientras andaba por las barriadas, los lugareños lo veían con simpatía y trataban de llamar su atención para desearle buena estancia por esos lares. Pocos lo lograban ese día, porque Sofío parecía caminar apenas entreabriendo los ojos para no tropezar con una piedra o evitar ser atropellado por un carro.
En cambio al llegar a los empedrados del centro de la capital la disposición de los vecinos -por lo general, funcionarios del reino y cortesanos- se manifestaba diferente.
Los que trabajaban arreglando las calles aceleraban sus brazos, quienes hacían tiempo bebiendo en una tasca apuraban sus copas y volvían a sus tareas. Las muchachas que conversaban en la esquina con sus papeleos de la corte rápidamente retomaban su trabajo.
Sofío caminaba igual de metido en sus pensamientos, sin prestar atención a los apuros que generaba su sola presencia ensimismada. Cuanto más encumbradas resultaban las gentes con las que se encontraba, más parecían evitarlo.
Tan concentrado estaba en lo suyo que llegó quizás sin proponérselo a las escalinatas del palacio real. El sol entibiaba suavemente los peldaños invitándolo a tomar un descanso en uno de ellos.
El rey, que salía con su comitiva a pasear, alcanzó a verlo cuando los guardias se acercaron para obligarlo a ponerse de pie en su presencia.
- ¡Déjenlo! No molesten a ese hombre sabio.
- ...
- Mi estimado Sofío, ¿qué inquietud te condujo a sentarte en estas escalinatas?
- Ninguna, mi señor, nada mejor que disfrutar del tibio sol cuando la mente está ocupada.
- ¿Pensabas en la muerte, o en si existe una divinidad, en el comienzo de los tiempos..? 
- Nada de eso, señor.
- Evidentemente será una ocupación preocupante. Mis informantes me han dicho que paseabas abstraído en tus pensamientos. Y que en las barriadas buscaban saludarte, algunos sin fortuna. En cambio, en el centro de la ciudad todos se apuraban para seguir con sus tareas y evitaban tu mirada. Los que no estaban cumpliendo con su deber enseguida se abocaron a sus tareas...
- ¿Cambiaban su conducta por mi presencia?
- Así es.
- No lo noté, majestad.
- ¡Qué increíble! No eres consciente de los cambios que produces con tu sola presencia, sabio Sofío.
- Evidentemente esta gente ya tenía el cambio en germen o se avergonzaba de su estado, cualquiera sea este. Me presencia nada más fue una especie de excusa para permitirse el cambio.
- ¿No puede ser que tu pensamiento se transmitió de alguna forma, tu energía, tus ondas..?
- No lo creo. Solo buscaba un lugar cómodo al sol para sentarme a comer estos panecillos.
Y abrió la bolsa de papel ofreciéndole al rey compartir su contenido.




Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Cambios en Sintiendo en la piel... Lucía

viernes, 11 de mayo de 2018

Pensamiento único

Cada vez que el Licenciado Emilio Notuyo publica una de sus recensiones en el Semanario La Corneta, sus seguidores -en general, acreedores y/o detractores- se relamen con la posibilidad cierta de agarrarlo en un renuncio.
Esta vez, Notuyo se interna en las turbias aguas de las disquisiciones ideológicas logrando una mélange inextricable, la cual -suponemos- tiene como própósito distraer la atención de los maledicentes para pescar en río revuelto o evitar la redada si lo quieren pescar.
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Doxa. Columna de opinión del licenciado Emilio Notuyo
Pensamiento único
Lejos de las interpretaciones ya clásicas de Schopenhauer o Marcuse, el pensamiento único es -más que un sistema lógico de proposiciones que constituyen un conjunto autosuficiente- una herramienta indispensable al día de hoy para quienes desean imponer un sistema de creencias o valores que no admita rivales ni voces disonantes.
Pero, no vayamos muy lejos que el espacio para escribir es corto...
En nuestro país desde hace un tiempo se ha instalado una idea de pensamiento único pregonada por los medios de comunicación, los gobiernos y los resentidos desclasados (aquellos que desean pertenecer a una clase o casta superior -porque para ellos hay clases o castas- y por alguna razón no acceden a ella, entonces desprecian a quienes no los dejan levantar vuelo). Esta pretensión de pensamiento único es amarreta, timorata y de corto alcance como vuelo (otra vez) de gallina, pero está a la orden del día. Veamos algunos de sus postulados:

- Los pobres son otros y son peligrosos. Postulado esencial en el pensamiento único, se erige como la axioma que todo lo permea. Como los pobres son otros, no importa si uno es un jerarca de multinacional o un jodido de multideudas que seca la yerba al sol para poder matear a diario. Este postulado exige quejarse porque el centro de la ciudad se llena de negros, porque andan barritas de pibes con gorrita que seguro andan afanando, etc. Se prohibe entrar a una persona con gorrita a dependencias públicas o negocios top, salvo que el pibe sea un jugador de fútbol que gana millones. No era la gorra, era el pobre.

- Las tetas femeninas son peligrosas. Una supermodelo en topless son noticia deliciosa en Clarín Digital o en Paparazzi. Una piba que va a la escuela sin corpiño debajo de la remera no puede entrar. Y en muchos lugares no permiten amamantar en público. ¿Será porque Facebook no admite pezones femeninos? Eso sí, en documentales serios se pueden ver aborígenes mostrando las tetas sin escandalizar. Claro, no son humanas.

- Los colores desubicados son peligrosos. En una escuela de la zona docentes teñidas de rubio no dejan entrar a una alumna teñida de azul. No pasa nada si una alumna va con joggins azules o negros a la escuela, si son rojos o fucsias conviene que se retiren, por decoro, claro. Es patente la peligrosidad de los colores desubicados.

Los ejemplos podrían multiplicarse y no son perversos en sí. Lo perverso del pensamiento único es que a la mayoría nos parece normal temer a un pibe con gorrita, reconvenir a una piba sin corpiño y retar a una teñida de azul. Víctima del pensamiento único, la sociedad ve peligro donde no lo hay e ignora que las pequeñas decisiones machistas, aporofóbicas y en apología de los poderes estatuidos son su propio cáncer y feliz por su decencia celebra su decadencia.
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Notuyo descarrila fácilmente cuando se trata de tratar un tema. Se nota que lo envuelve una euforia desmedida y se abalanza sobre el teclado aporreándolo sin más. A nosotros nos queda la tarea de desmalezar estos textos a modo de extracción de palitos chinos y si es posible -tarea compleja luego de leer semejante bagazo de trapiche- sin encandilarnos por los retorcidos florilegios, diseccionar nuestro pensamiento para ver si coincide con el único y sentirnos felices en caso de que se cumplan nuestros deseos.



Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Pensamiento único en el blog de Inma: Molí del Canyer.


lunes, 7 de mayo de 2018

Rejunte de feisbuc 2018 I

Los que me conocen, saben que mi tiempo es un poco complicado. Me gusta -me encanta- escribir en el blog. Esa mezcla de expectativa, vanidad, expresión, compartir ideas, imaginar la cara que pondrá quien lee y otros condimentos me entusiasma mucho. La prueba de esto es que Los apuntes del oso cumplieron 10 ¡diez! años en marzo. La prueba de lo primero es que ni me avivé del aniversario. Cuando tengo unos minutos posteo algunas pavaditas en facebook, que -como se sabe- son mucho, muchísimo más efímeras que las del blog, que ya lo son.
Entre esto y la certeza de que hace un mes que no publico (y poco menos que no leo), me decidí a poner como entrada del blog algunos rejuntes de las pavadas que publico en FB, algunas en caliente, otras en recaliente.
No espero que sean cachetazos al olvido. Son migajas de pan que dejo para que quien tenga ganas y ánimos conozca un poco más sobre mi forma de pensar y entender el esquivo mundo y su estado de cosas.
Al final de cada rejunte doy alguna pista de lo que me motivó a escribirlo.

15 de enero
ANDANZAS DEL SEÑOR PAULO TUDO (2)

El señor Paulo Tudo se levanta temprano por la mañana, va al médico -tiene el primer turno a las ocho-, el facultativo llega pasadas las nueve y cuarto y atiende antes a un par de apurados que solo van a hacer "una preguntita". El médico le cobra varias cifras de plus, el señor Paulo Tudo abona sin chistar, hasta con gesto suficiente. No cualquiera le da de comer a un médico.
Seguidamente recuerda que había programado pasar por el estudio de un abogado conocido para consultar si le conviene iniciar cierta demanda. Abona la costosa consulta, espera una hora. Al iniciar la pregunta, el abogado lo interrumpe con un "claro que sí, amigo, lo espero la semana que viene". El señor Paulo Tudo piensa que el leguleyo tiene cosas muy importantes que hacer, pero la semana que viene se dedicará a su problema con esmero.
Pasa luego por la escuela a retirar la libreta de su hija dado que no pudo asistir a la reunión. Alguien de administración le dice que aguarde cinco minutos. El señor Paulo Tudo se enerva vociferando de tal manera que todo el mundo oiga su malestar, que no tiene todo el tiempo del mundo, que el gobierno -no se salva ningún nivel- esto y lo otro, que no seguirá pagando la cooperadora para mantener vagos inoperantes. Le dan la libreta, protesta un poco más por las notas bajas y se va satisfecho de haber puesto en su lugar a esas alimañas.
Eso sí, el señor Paulo Tudo se apura un poco, se le hace tarde para defenestrar a los ineptos en las redes sociales como dios manda.

Pista: cansado de que muchos padres y la sociedad en general minimicen el trabajo escolar y se comporten sumisamente con quienes los basurean.

6 de febrero
NO A NITRÓN, SÍ A LA VIDA

Estrategias conocidísimas para instalar plantas ultra peligrosas con la extorsión de las fuentes de trabajo.
Parece que no basta con las altísimas tasas de cáncer, el juego del poder y las finanzas siempre encuentra cómplices locales.
Autoridades electas, necesitamos palabras firmes y decisiones a favor de la gente. ¡Los escuchamos!
#villaconstitucionsinvenenos

Pista: en la Zona Franca de Villa Constitución se va a instalar una planta de procesamientos de agroquímicos, señalados por su peligrosidad en todo el mundo. El municipio local, feliz por la promesa de puestos de trabajo ignora las demandas de la sociedad villense.

26 de febrero
ESCUELA PÚBLICA QUE ES PRIVADA

La escuela que más alumnos tiene es privada, pero su cobertura es tan abarcativa que para todo el mundo es pública. Tiene un programa de contenidos variadísimo, pero como toda escuela enfatiza algunos de ellos, machacha y machaca con otros y disimuladamente soslaya los menos afines a sus fines.
Sus planes suelen no estar explícitos, parece que hay que deducirlos a partir de su práctica pedagógica. Como hoy se suele decir de algunos sistemas educativos foráneos en boga, los alumnos eligen aquellas materias que más les gustan y desechan las menos atrayentes, educando desde los intereses de los estudiantes.
Tratándose de un sistema educativo, interpreta lo que la sociedad demanda como prioritario para la enseñanza y se dedica a impartir esas conocimientos.
Muchos de sus egresados no recuerdan haberla cursado o permanecer cursándola. Es por ello que elaboramos una simple guía para recordar o reconocer si usted es un egresado con mención de honor de esta escuela. Los alumnos con mención de honor lograrán:
  • Horrorizarse con lo que sucede en Venezuela e ignorar adecuadamente o no dar importancia a lo que sucede en Honduras.
  • Glorificar a quien quita la vida por la espalda a otra persona. En caso de oír críticas desviarán la atención desde glorificado hacia los méritos del difunto para encontrar tal fin.
  • Aplaudir todo uso de la fuerza pública contra manifestantes. Ovacionar a quien mate a un pibe por la espalda por su condición de originario, mantero, vago, etc.
  • Aborrecer paraguayos, chilenos y bolivianos. Adorar alemanes, franceses o suecos.
  • Utilizar anteojos para reducir la realidad a lo que sucede en Buenos Aires (capital y provincia). Mirar al resto a través de esos anteojos como quien mira National Geographic.
  • Mirar de reojo y quejarse por los manteros y la venta ambulante y palmear al hombro al dueño del súper que le hace tickets truchos.
  • Aborrecer y vocear contra quienes hacen paro o manifiestan y no hacer una factura legal ni a palos en su emprendimiento.
  • Aplaudir toda acción de gobierno que vaya en contra de las mayorías o los desfavorecidos.
  • Minimizar encuentros de mujeres, marchas de protesta, oposición a instalaciones peligrosas reforzando el discurso de que tienen “intereses políticos” o descalificándolos porque se pinta una pared o ignorando los eventos olímpicamente haciendole el cono de silencio.
  • Venerar estrellas de la televisión por ser eso: estrellas de la televisión. Cuanto más infame su discurso o su accionar, más veneración.
  • Minimizar toda sospecha de delincuencia o maniobras ilegales en grandes empresarios o funcionarios del gobierno, favoreciéndolos con la duda. A su vez estar seguro que quien le afanó el calzón de la soga fue la morocha sospechosa de acá a la vuelta.
  • Utilizar sin confundirse frases como: “aquí no trabaja el que no quiere”, “dicen que no hay plata y la costa estaba repleta”, “se embarazan para cobrar planes”, “fui a tal evento y estaba lleno de negros”.
La lista podría ser indefinidamente larga. Para economizar digamos que si usted ha logrado:
  • un objetivo de los mencionados, resulta ser un alumno mediocre;
  • entre dos y cinco objetivos, habrá promocionado a instancias superiores, con dedicación podrá lograr altas metas en el sistema;
  • seis o más objetivos, recibe mención de honor.
La ESCUELA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN HEGEMÓNICOS lo felicita por haber aprendido fielmente el discurso que pretendían enseñarle.

Pista: es una Nota de FB, protestando contra la gente que vive tragando los sapos que destilan los medios de comunicación hegemónicos argentinos y locales.


27 de febrero
VIVA BELGRANO, PERO HAGAMOS LO CONTRARIO

Cada vez que decimos cosas como:
"El General Manuel Belgrano –inspirado– miró al cielo y ráfagas de nubes entre el azulceleste eterno le sugirieron los paños de una bandera que además remedaba un manto sagrado. El viento lo despeina cuando ensoñado iza el nuevo pabellón en Rosario", y omitimos traer a la actualidad su ejemplo, su palabra y su pensamiento, lo estamos traicionando lisa y llanamente.
Entre otras "pequeñas cosas" que dejamos pasar, olvidamos mencionar que:
- fue el más revolucionario de los pensadores de Mayo;
- propuso beneficiar a los obreros a costa de la riqueza de sus empleadores;
- sujetó "la suerte de los acaudalados a la del último de los ciudadanos";
- denunció que los corruptos son más apreciados que los honestos;
- combatió los monopolios;
- enseñó que reducir las riquezas a unas pocas manos arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria;
- denunció que una de las mayores corrupciones consiste en el comercio ilegal con el exterior;
- creó escuelas porque el país se mejora y los de menos posibilidades son menos engañados si se educan;
- denunció que el sexo femenino está más expuesto a estragos y propuso reformar las costumbres para que no suceda;
- sustuvo que la misión de la industria y el comercio es sobre todo desterrar la misera, el hambre y la desnudez;
- propuso industrializar para que lo que salga del país no sea solo materia prima y mejore la calidad de vida de la gente;
- no aceptaba sumisión a poderes extranjeros;
- exigió que los primeros que deben dar el ejemplo son los hombres de obligaciones públicas;
- llamó estúpidos a los que "oprimen la naturaleza hasta estrujarla".
Preferimos, eso sí, hablar de la "enseña que Belgrano nos legó" como si fuera un tierno osito de peluche que nos emociona.
DEJEMOS DE JODER, SI NO HACEMOS Y ENSEÑAMOS "A LO BELGRANO", NI LO MENCIONEMOS



Pista: podrido de ver homenajes a Manuel Belgrano en boca de quienes hacen o promueven exactamente todo lo contrario a su pensar y hacer.

Querido lector/a: esto no termina acá. Es solo un aviso para que cuando veas Rejunte de fesibuc número tanto, rajes sin leer y a otra cosa.

martes, 27 de marzo de 2018

Testigo privilegiado

Hay veces en que uno resulta ser testigo privilegiado de un acontecimiento. Recuerdo a un compañero de escuela -allá lejos en el tiempo- que fascinado porque el gran jockey Irineo Leguisamo, una leyenda viva por entonces, firmaba autógrafos a chicos del grupo de colegiales en Luján, tardó unos segundos en animarse a sacar la birome y en plena cara don Irineo le espetó un no firmo más y cerró enseguida la ventanilla del auto. O cuando en la atestada autopista se produce una múltiple colisión y uno -absorto presenciando y por qué no, protagonizando el espectáculo- resulta convertirse en el conductor del primero de los vehículos que sale indemne de la tremolina.

Se lo veía eufórico jugando a ese esquivo ajedrez de gestos con la muchacha. Ella, elegante y sensual, cuyos cabellos dorados caían en cascada hasta la ceñida cintura posaba para el fotógrafo que no paraba de elogiar sus formas, sus cuidados descuidos, los minúsculos tics que le otorgaban un magnetismo arrollador.
Más él la arengaba y provocaba para que ella generase gestos y poses, más ella se encendía de esa candorosa vanidad de la joven que se sabe contundentemente bella y aún no logra ejercer el control de las emociones que le genera saber que es capaz de encender en quien se detiene a observarla.
Un avergonzado espejo que rompía el adusto empapelado inglés revelaba su delicado perfil y se obstinaba a la vez en jugar con las simetrías que se escapaban cada vez que la muchacha cambiaba de postura.
Unas fotos con ropa informal, otras con vestido largo, más en traje de baño y la mano del fotógrafo arreglando un doblez, acomodando un escote, alineando un bretel. En el fragor de los flashes, los tactos se sucedían cada vez más frenéticos. La muchacha, un poco azuzada por su propio anhelo de promisoria tapa de revista, un poco turbada por el incesante asedio de cámara y mano gentil, llegó tarde a conjeturar que el fotógrafo asumía permisiones que no les habían sido otorgadas.
El ahora, algunas un poco más osadas la hizo despertar al tiempo que una andanada de flashes se disparaban simultáneos al rápido despliegue manual del fotógrafo, que desprendía su corpiño. Ella, en su afán por retenerlo con ambas manos, liberó el camino del tipo que ya soltaba la cámara.
El resto fue dolor e impotencia para ella. Para él, qué decir, si yo -testigo privilegiado de tan tremenda escena- observando lascivo desde el espejo, copiaba concienzudamente cada movimiento para someter también a la imagen que me enardecía en una simetría atroz e inevitable.


Más (y mucho más interesantes) relatos basados en Dibujos del Demiurgo en El Demiurgo de Hurlingham

miércoles, 7 de marzo de 2018

Sulamita

Cuentan que en su paso por Mondongolia, el sabio Sofío fue invitado a visitar diferentes lugares. Los ricos buscaban congraciarse con él, los más humildes solo esperaban palabras de consuelo, los pescadores que atrajera el milagro de la abundancia y los campesinos las lluvias oportunas.
En una oportunidad fue invitado por unos cortesanos y mercaderes al Gran Tabernáculo, un enorme recinto con un espacio central desde el que abrían pasillos trabajosamente elaborados con cortinas, unas más pesadas y opacas, otras de algodón blanco y algunas que dejaban ver claramente en su interior, que apenas velaban como tules de colores. En el recinto central, un estrado apenas elevado servía como mostrador de la mercancía que se ofrecía a los acaudalados visitantes. Un oferente gesticulaba y levantaba la voz apenas para sobresalir por encima de la untuosa música que se elevaba desde algún lugar y bañaba el espacio entremezclándose con las tenues luces que irisaban el cielorraso.
El oferente mostraba hermosas mujeres, cuidadosamente maquilladas y apenas cubiertas con atuendos mínimos, pero muy sugerentes, que se contoneaban para atraer la vista de los visitantes. Los visitantes hacían extraños gestos con las manos, mostrando uno o varios dedos al oferente, quien al cabo de unos minutos indicaba a un asistente quién sería el afortunado que se internaría por los cortinados pasillos con la mujer elegida. Una vez tramitado cierto rito contractual con el asistente, la muchacha conducía al visitante por alguno de los pasillos y le daba a elegir una habitación a su gusto.
Sofío observaba maravillado el espectáculo que ofrecía el Gran Tabernáculo. Sus ojos apenas pestañeaban por el asombro.
Al verlo inmóvil y sumido en cavilaciones, los cortesanos que lo acompañaban lo invitaron a acercarse al estrado para ver más de cerca y valorar la extremada belleza de las mujeres que se ofrecían. Sofío se acercó lentamente mientras sentía crecer una incontenible excitación que le brotaba de las entrañas y amenazaba con turbar su razón. Mientras caminaba pasó cerca del asistente de quien ofrecía la mercancía, que le susurró al oído:
- Sabio Sofío, usted es hoy nuestro invitado, así que elija sin pensar en los costos. 
Los cortesanos y mercaderes que acompañaban a Sofío se codeaban y guiñaban los ojos anticipando la respuesta del sabio. El oferente, con una reverencia, detuvo un momento el rito de los gestos que hacían los visitantes y mostró ambas palmas de las manos hacia arriba orientándolas al estrado dando a entender que podía elegir libremente. Para sorpresa de todos, Sofío clavó los ojos en una morena de ojos azabache cuya belleza se destacaba por encima de las demás y le ofreció la mano. La morena descendió grácilmente sabiendo que encendía el deseo de cualquiera que la observara y guió a Sofío por entre los cortinados.
Por un instante, todos quedaron atónitos y hasta pareció detenerse la música.
Mientras andaban por los pasillos, Sofío escuchó toda clase de gemidos, estertores y hasta golpes y sollozos. Las cortinas pesadas ocultaban, pero las tenues dejaban ver toda clase de maniobras corporales, algunas sensuales y otras vejámenes indecibles. Apuraron el paso hasta dar con una parcela un poco apartada. Entraron. En el piso, un amplio colchón circular se hallaba cubierto con pieles de visón y preciosos almohadones sedosos invitaban a yacer. Mientras Sofío se sentaba, la bella morena, con movimientos extremadamente sensuales, se quitaba la ropa para ofrecerse al sabio.
- Eres de una belleza tal que enciendes el deseo con solo mirarte. ¿Cuál es tu nombre? -dijo el sabio.
- Gracias. Me llaman Sulamita, aunque a nadie interesa mi nombre -susurró triste la muchacha. 
- ¿Por qué haces esto, Sulamita? Te ofreces en subasta como si fueses una mercancía.
- Soy de un pueblo postergado de los confines del reino. Mi familia me entregó a los señores de la corte a cambio de poder conservar sus escasos bienes. Ellos están bien, pero nunca podré volver a verlos -explicó la morena.
- ¿Te agrada lo que haces? -preguntó Sofío.
- No, pero tal vez...
- ¿Tal vez..?
- Tal vez un día me enamore de un hombre bueno que aunque haya necesitado apagar su sed en mí como en cualquier otra, quiera sacarme de aquí y hacerme su esposa.
- Te equivocas, bella Sulamita. Permíteme decirte que estos hombres poderosos te necesitan sumisa y débil. Si alguno de ellos te saca de aquí será para hacerte su esclava. Mientras les proporciones placer y servicios serás útil. Solamente serás útil. Siempre una cosa que se usa y se tira cuando ya no sirve -dijo el sabio visiblemente molesto, mientras la muchacha se ponía cabizbaja.
- ¿Me llevarías contigo? -preguntó la morena abriendo los ojos y ahora cubiendo sus pechos con el antebrazo.
- No. 
- ¿Por qué? ¡Podría hacerte muy feliz! ¡Veo cómo brillan tus ojos cuando me miras! -replicó la preciosa mujer.
- Porque se llevan las cosas. Y no eres una cosa, por lo tanto no puedo llevarte. Si quieres compartir mi camino hazlo mientras quieras y puedas. Si así lo eliges, seremos compañeros, compartiremos el pan y las penas. Pero jamás te llevaría.
Dicho esto, Sofío se incorporó se un salto y salió del cuarto cortinado. Los curiosos, que se habían apiñado para verlo ceder ante el más grato placer, se sobresaltaron tanto que tropezaban entre ellos.
Dicen que al cabo de un momento una mujer de inefable belleza, envuelta en telas de algodón que parecían cortinas arrancadas, salió por la puerta del Gran Tabernáculo a paso vivo atisbando el camino y cuando uno de los asistentes intentó detenerla cayó fulminado por la mirada de la mujer, que decía con voz firme y decidida: - ¡Yo elijo!



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