Suave por momentos y por otros, violento.
Acallando las voces que martillan cerebros.
Colándose en las grietas de mi caparazón.
Y rendido y más blando si es que el agua lo roza.
Apacible caricia, insolente ... y sinuosa
por lugares, cobijos, y mojando el corazón .
Mojarse lentamente con las primeras gotas,
que parecen lágrimas de cristal de roca,
tan claras como las letras que intento plasmar.
en tu pelo suave, calmándole la sed,
adornando tu risa, espejando el cairel
de tus ojos sin prisa, anegados y bellos .
y al caer, se derraman transformadas en paños
confusos, dibujados con pinceles extraños,
penetrando en tu abrigo, para nada respetuosas.
Y yo las imagino, con envidia callada .
Y las otras no se animan y se quedan en las ramas
de los árboles mudos, sin darte esa caricia.
a golpear en los troncos, en un travieso intento,
regresando a mi mente aquellos viejos tiempos,
tan sólo para mojar un poco más a mi hermano.
veloces, ya se van, se deshacen, penetran ,
en un vaivén fugaz, se reúnen, se aquietan,
y van a lo más hondo, a cumplir su destino.
lo sería sin duda, aunque nadie la mirara ,
aunque nadie lo dijera, aunque nadie lo pensara,
cavilaciones como éstas, o quizás peores cosas.
Y le teme el encumbrado, el que toma precauciones ,
el que sufre en el barro su miseria sin dones ,
pues refleja y amenaza su enlodado pensamiento.
el mundo artificial ya teme demudarse.
Por eso amo tu rostro humedecido al mojarse
por el agua virginal que lo besa con ternura.
Porque saben esas gotas que la máxima suerte
de tocarte merece la pena de muerte.
Una muerte fugaz, que no es muerte… que es vida…
Incluso las que quedan presas en mis manos,
reclamando en tu mejilla ese roce soberano,
caudalosas, sutiles, ladronas, y traviesas.
lo ofrendan a la lluvia majestuosa de la tarde.
Y aquellas que quedaron en tus labios me arden
y sospecho que me llaman, y me ciega el hechizo.
cuando tus ojos hablan más que los silencios,
mientras el agua recorre sin temor los pensamientos
y nadie extraña que el sol no aparezca entre las rosas.
lo que con magia sucede bajo ese manto de nubes,
y decide, muy prudente, ver tras las rejas azules
la escena, picaresco, pero sin mostrar sonrojo.
Fue intuyendo todo el día que presentarse debía …
Para rodear tu cintura, muy firmemente embebida,
y que te sientas segura, porque mi abrazo lo quiso .
sorprendida, sin reparos, con mi amparo, por la luz
que en un flash de contramano, te ciega fuerte y azul,
atónita entre destellos y truenos que quieren verte.
y esperan, no desesperan, porque aguardan tu regreso,
de abriles y de setiembres, de lluvias, de llantos presos,
que largas y horizontales, silenciosas te reclaman.
Entonces sólo sonrío viendo a través de tus ojos
el paisaje de tu rostro mojado por mis antojos
y por perlas salpicado como una pintura vaga.
se refugian como niños felices que chapotean
en los charcos, o respiran ese aire fresco que llena
el alma y se sienten vivos, y sin tristeza, ya llueve…!!!
y permito que me cubran sin recato ni cadenas,
las lágrimas que se mecen para aliviar esta pena
que son de la misma lluvia, besando tu piel, que es mía.



