ETERNO RETORNO

Siempre algún lector queda. Como quedan mis ganas de publicar, latentes hasta que logro hacerlo.
Agradezco tanto que vuelvan, como agradezco a la vida enormemente las razones que me impiden publicar más seguido.

lunes, 18 de agosto de 2014

Gente ignota: Caroline Herschel I

Vuelvo a las historias de ilustres ignotos.
Me apasionan, aunque a veces no les haga justicia.
Por supuesto son recreaciones con un poco de humor que no pretenden ostentar la verdad sino entretener.
1750: - Amada, nuestra Lina es una beba de buena estrella, aprenderá a leer los cielos y disfrutará del arte musical.
- Ni a palos, noble Isaac, esposo mío. Tanto Caroline -o Lina, como la llamas- como su hermana serán amas de casa, como conviene a nuestra familia.
- Anna Ilse, querida mía, Hannover no es una ciudad segura. Los Habsburgo andan buscando roña. Si hay guerra, tendré que tocar mi música militar entre balas y explosiones. ¡Y vivimos en medio de este país peligroso! Huyamos adonde nos alcance la paz.
- ¿Y eso qué tiene que ver con nuestra pequeña Caroline? Ella puede ser ama de casa aquí, en Francia o Rusia...
- Conocer el mundo te mostrará que no todo se reduce a hogares, mein lieber. Deseo para la bella Lina un mundo mejor que fregar todo el día y cocinar para su familia.
- O sea, un mundo distinto al que me diste...

1753: - Mein Ehemann Isaac, amado, tu trabajo de jardinero y de músico alcanza a penas para mantener a nuestros hijos. ¡Qué será de nosotros con esta peste de viruela! Nadie te contratará ahora.
- Yo me preocuparía más por la salud de nuestros hijos, como dice el doctor Socolinsky.
- ¡Tú y tus veleidosos amigos rusos!
- Me refería a la pequeña Lina, tan indefensa y con esas marcas en el rostro que llevará de por vida.
- No te preocupes, su destino es fregar con la cabeza gacha. Como el mío. Al fin, todo lo que esperaste de mí es tener un plato de comida y la casa limpia. Ah, y que me mantenga ágil para levantar estos pollerones en tus urgencias.
- Y tú, Anna Ilse, ¿qué esperaste de mí?
- Nada, ni esperaré. En cuanto a Caroline, con leer, escribir y sacar cuentas le alcanzará. Pensar no es para mujeres.

1757: - Vengan hijos, en silencio para no incomodar a seine Mutter Anna Ilse. Aquí, detrás de casa, podemos apreciar la belleza del cielo nocturno.
- ¡Es maravilloso, padre!
- Les contaré un secreto. Hay un inglés estudioso del cielo que dice que la Vía Láctea no es más que una agrupación de millares de estrellas, tal vez concentradas en forma de un disco. ¡Y que nosotros no estamos lejos del centro!
- ¡Fantástico, padre!
- El inglés se llama Thomas Wright, es un sabio. Me gustaría conocerlo y aprender tantas cosas. Pero no será posible. Tal vez ustedes...
- ¡Mein Vater Isaac, Mein Vater Isaac!
- ¡Shhh, pequeña Lina, no grites que Mutter Anna Ilse se enfadará!
- ¿Qué es esa estrellita que se ve allí? ¡Esa que parece una plumita!
- ¡A la marosca, pequeña Lina, qué ojo agudo tienes! ¡Es un cometa!
- ¿Es el que descubrió Halley, mein Vater?
- No, pequeña. Ese volverá el año próximo. Creo que has descubierto un nuevo cometa.
- Llevará mi nombre: ¡Caroline Lucretia Herschel!
- No creo, pequeña Lina. Nadie en el mundo ilustrado se enterará de tu descubrimiento. Además, eres mujer, y si madre se entera nos atiende a varillazos a ambos. Guárdalo como mi regalo de despedida.
- ¿Adonde vas, mein Vater?
- Me mandan la guerra. Y a tu hermano Fiedrich Wilhelm, nuestro querido Fritz, también. No soy guerrero, pero arriesgaré mi vida alentando a los soldados prusianos con mi oboe.

1760: - Soberano castigo tienes, Caroline. Eso te pasa por ponerte a estudiar música, astronomía, filosofía, francés, matemáticas y esas paparruchadas.
- Mein Mutter Anna Ilse, ¿qué tiene que ver el tifus con esas ciencias?
- Que es enfermedad de gente inactiva y torpe. Tu hermana se la pasa fregando y es saludable como un roble noble, con versito y todo.
- ¿Es cierto que no voy a crecer más?
- Crecerás hasta la altura de un lomo de burro, confórmate con eso.
- ¡Entonces no me casaré, nadie me querrá y cuando te mueras me dedicaré a estudiar!
- ¡Ya puedo morirme, ingrata! Tu padre no ha vuelto de la guerra, quién sabe si vive; tu hermano Wilhelm volvió espantado de la batalla de Hastenbeck. ¡Qué poco hombre resultó! Lo asustó ver morir a unos cinco mil inservibles hombres de uno y otro bando, tanto que piensa huir a Inglaterra.
- ¡Basta, mein Mutter! ¡Quiero morirme yo primero!
- De acuerdo, pero antes ¡ve a fregar los baños!

1762: - Lina, hija mía, he vuelto de la guerra solo para morir en tus brazos. Quiero que seas feliz cantando como tan bien lo hacías cuando Fritz te lo proponía. Y que seas feliz estudiando, ya eres toda una joven talentosa e inquieta.
- ¡Calla, Isaac, de una vez! Nuestra deforme hija solo merece estar encerrada en casa con las tareas del hogar. Sería una verdadero oprobio que esta enana de cara carcomida se muestre públicamente.
- ...
- Por fin una vez me hiciste caso, viejo loco...
- Mein Mutter, Vater Isaac palmó, por eso no responde.
- Bah, se hace el muerto para pasarla bien.
- ¿Hablas así de mi amado padre, Mutter?
- Tienes razón, basta de hablar. Hay que fregar los pisos, pronto vendrán invitados al velorio.
- ¿Invitados?
- Ejem, condolientes y plañideras, claro, hijita... Por eso los pisos deben brillar, yo busco las guirnaldas... ¡Manos a la obra!

Notas
1750: Nace en Hannover, Alemania, el 16 de marzo. Su padre fue músico y jardinero, apasionado por el conocimiento; su madre, un ama de casa muy rígida

1753: La viruela le marca el bello rostro. Sus padres disputan el tipo de educación que recibiría.

1757: Su padre le enseña a escondidas música, matemática y el conocimiento del cielo disponible. Isaac Herschel es enviado a la guerra de los Siete Años con por lo menos su hermano mayor Fiedrich Wilhelm, quien aterrorizado por tanta muerte decide huir a Inglaterra para dedicarse e la música.

1760: Contrae un tipo de tifus que la condena a una atrofia física. No superaría el metro treinta de altura.

1762: Isaac Herschel muere. Caroline deja todo tipo de estudios mientras se dedica a aprender tejidos y cuida de su madre y sus hermanos.

6 comentarios:

  1. Entiendo lo de gente ignota. Ninguna a favor tuvo ese personaje historico o real. Que contundentes las respuestas (y ordenes de su madre).

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    1. Así fue. Parece que la madre era de este estilo. La historia tampoco fue muy justiciera con ella. Como una prolongación de su vida.
      Abrazo

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  2. Mirá, me recordó el texto que , en el otro extremo del mundo, en cuasi cuasi la misma época, hubo otra mujer sufriendo condenas por querer saber lo que su sociedad pretendía que no era lo que correspondía.
    ¨ Todos son iguales jueces;
    y siendo iguales y varios,
    no hay quien pueda decidir
    cuál es lo más acertado.

    Si es mío mi entendimiento,
    ¿por qué siempre he de encontrarlo
    tan torpe para el alivio,
    tan agudo para el daño? (Sor Juana Inés de la Cruz) ;)

    Me ha encantado el dato. No conocía a esta ignota Caroline.




    Besos...

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    1. Espero terminar esta historia. No es de las que tienen cosas rimbombantes, pero sí digna.
      Besos!

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  3. Que buena historia real o no, nada menos que la lucha de la mujer para encontrar su lugar en el mundo fuera del ámbito de ama de casa y me parece muy interesante el rol que ocupan ambos padres, el uno conservador el otro progresista , en fin un espejo de esa sociedad que en algunos casos me parece que no ha cambiado tanto, no?
    Un abrazo estimadísimo Oso y me quedo a la espera de la continuación de esta historia.
    REM

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    1. Más allá de los rebusques que le meto para hacer(me)la entretenida, parece que así fue. Un padre curioso y prometedor de horizontes y una madre conservadora y hasta jodida.
      Veremos cómo sigue esto, tengo algunas ideas, pero nada escrito hasta ahora.
      Besos, estimada Rem.

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