ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.

domingo, 24 de octubre de 2010

Gente ignota: Eratóstenes II (un discípulo y un viejo en la biblioteca)

Sepan, ocasionales lectores, que en algún rincón de la gran biblioteca perdí mi módica capacidad de síntesis. Así las cosas, excusados están de rehusar pasar la vista sobre estos escritos.



En Egipto, alrededor del 250 aC
- Mira esta maravilla, Eras... Eros... Errústico..., cof, cof, Beta.
- Maestro Calímaco, me llamo Eratóstenes.  Por lo demás, ¡qué belleza de biblioteca! Cientos de miles de papiros y pergaminos, textos de Thales de Mileto, Zenón de Elea, Galán de Barrio, Pitágoras de Samos... grandes filósofos y matemáticos. Hasta tienen un viejo loco ratón de biblioteca.
- Llámate a silencio, viene el rey. Y con él su hijo, a quien educarás.
- ...
- ¡Mi fiel Calímaco! Por fin vienes a ordenar esta biblioteca. Hay tantos textos y todos desordenados. Pon tu sabiduría a mi servicio.
- Magnánimo soberano, ríndome a tu plantas al ofrecer mi servidumbre a tu panegírico.

- Eh, sí... Continúa con palabras entendibles, Calímaco.
- Éste es mi discípulo Aro... Error... Sostenes...
- Eratóstenes...
- ¡Juaaaaaaaaaa! Padre rey, desde ya acepto este maestro, tiene un nombre más ridículo que el mío.
- Como quieras, Filopátor, amado hijo. Pero es impronunciable, lo llamaré... a ver...
- (¡¡Otra vez, no!!)
- ¡Ya lo tengo! Te llamaré Beta, ya que eres el segundo maestro de mi hijo.
- (Grrrr) Como su olímpica majestad prefiera...
- ¿Olímpica? Nunca. Aquí el único dios, la única diosa -mejor dicho- es la sabiduría.


Entre el 240 y el 236 aC
- Era... Error... Eratostada... Beta, me despido de este mundo.
- Maestro, ¿dónde está la nave?
- Qué gracioso. ¿No es momento de solemnidad?
- Cierto es. La muerte nos impone cierta gravedad de modales.
- Sigues tan ingenuo, Beta. Solemnidad porque estás siendo postulado como director de la gran biblioteca de Alejandría. La muerte es sólo otro acto de la vida, que se atraviesa en un instante.
- Uy, parece que ya lo atravesó...
- Calímaco ha muerto, maestro, ¿tienes con qué sostener tu candidatura a bibliotecario?
- No lo creo, magnificente majestad, sólo sé algo de matemáticas y geografía. Ciencias útiles para nada.
- ¿Para nada? Has realizado precisos mapas de esa tierra llamada Arabia con distribución de oasis y tribus. No es poco. Has demostrado antes de que nuestros enviados lo vean que el Nilo nace en lagos de montaña, los cuales al recibir abundantes lluvias producen las crecientes estacionales. Ni siquiera el gran Thales acertó con esta hipótesis. Y menos los antiguos eruditos que lo asignaban al dios Hapi. Has encontrado una solución interesante a la duplicación de un cubo...
- Ah, ¿y eso sirve?
- Claro que sí, toda vez que la ignorancia se convierta en soberana seremos esclavos de los mentirosos.
- Perdón, majestad, ¿y ese viejo que vive rebuscando papiros, trazando circunferencias con el compás y sacando cuentas?
- Ah, disculpa que no te lo haya presentado antes, es que está soberanamente loco. Se llama Aristarco, alguna vez fue jefe del Liceo que fundara Aristóteles. Aquí ha encontrado cobijo de quienes pedían su cabeza, aunque su vida pronto llegará al final debido al implacable Cronos.
- ¿Es un criminal?
- En cierto sentido, sí.
- ¿Y qué ha hecho?
- Pregúntaselo a él, cuando tiene ganas se pone a conversar.


Al poco tiempo...
- ¡Maestro Beta!
- Filopátor, dignísimo discípulo, dime...
- Han llegado estos rollos para usted. Vienen de la Magna Grecia, Siracusa, un tal Arquímedes...
- ¡Arquímedes! El gran sabio se ha dignado a remitirme escritos suyos.
- No resistí leerlos, maestro, ¿alguna objeción?
- Eh, no, eres el futuro rey; y yo un nadie que sólo sabe un poco de matemáticas. ¿Y dice algo interesante?
- Te envía una publicación. Se llama "El arenario". Dice una parva de sandeces, entre ellas habla de un tal Aristarco de Samos que propone que la Tierra gira en torno al Sol.
- ¡Aristarco! ¡A ver, léelo rápido, rapaz!
- Aristarco de Samos publicó un libro basado en ciertas hipótesis y en el que parece... que el universo es muchas veces mayor que el que ahora recibe ese nombre. Sus hipótesis son que las estrellas fijas y el Sol permanecen inmóviles, que la tierra gira alrededor del Sol siguiendo la circunferencia de un círculo con el Sol en medio de la órbita, y que la esfera de las estrellas fijas también con el Sol como centro, es tan grande que el circulo en el que supone que la tierra gira guarda la misma proporción a la distancia de las estrellas fijas que el centro de la esfera a su superficie. ¿Sigo?
- ...
- ¡Eh, maestro Beta, no corra, ¿adónde va?
- A ver al viejo ratón antes de que palme!

En un rincón de la gran biblioteca
- Permisooooo...
- Lacayo de Cleantes, sé que vienes a matarme, sólo me ahorrarás la agonía de mis últimos días.
- Jamás lo haría. Vine a conversar con usted sobre matemáticas.
- No me hagas reír, que escupo flema. ¿Quién es este acelerado con gusto de hablar de matemáticas en estos días?
- Me llamo Eratóstenes de Cirene, soy el nuevo encargado de la biblioteca.
- ¿Eratóstenes? A mi edad, corro riesgo de morir antes de terminar de pronunciar tu nombre. Déjame decirte... ¿cómo podría llamarte..?
- Dígame Beta, todos lo hacen. 
- Perfecto, ya que eres el segundo con quien hablaré de matemáticas en los largos años de mi ostracismo entre papiros y pergaminos. ¿Qué te trae por aquí, Beta?
- Por Arquímedes supe que usted propone que el Sol está en el centro y la Tierra gira a su alrededor.
- ¿Sólo eso? He calculado el tamaño de la Luna y del Sol. Y las distancias a las que están esas grandes luminarias. El Sol es por lo menos diecinueve veces mayor y está diecinueve veces más lejos. El Sol parece ser una estrella más entre miles, solamente está mucho más cerca de nosotros. El cosmos es mucho más grande de lo que podemos imaginar.
- ¿Con qué instrumentos ha logrado semejante proeza?
- Sólo con cosas para escribir, mi goniómetro para medir ángulos y una mente desprejuiciada...
- Difícil es esto último, venerable Aristarco.
- Dificil es. Te diré algo más. Tengo la explicación de las estaciones. El eje de la Tierra está inclinado respecto de la órbita que realiza. Debido a esa inclinación hay momentos en el año en que un hemisferio está inclinado hacia el Sol, los días son largos y cálidos. En otro momento, la Tierra se traslada en su órbita y los días son cortos y fríos, cuando la inclinación aleja un hemisferio.
- ¡Pero usted es un genio!
- Puede que lo sea, pero qué más da, nadie continuará mi obra.
- Aguante un poco, que va feneciendo demasiada gente en este capítulo. ¿Me facilitaría algunos de sus cálculos?
- Con todo gusto. Temo que ya no sirven para nada.
- Tal vez ambos estemos equivocados, venerable. Es la primera vez que siento que las matemáticas no son un juego de umbríos cagalibros.
- Que el Sol te alumbre como en Siena, el día en que no hay sombra.
- ¡Iupiiiiiiiiiiiiiiiii!!!




Notas

Alrededor del 250 a.C.: Eratóstenes acompaña a Calímaco a Egipto. Éste dirige la biblioteca mientsras nuestro Beta se encarga de la educación de Filopator, hijo de Ptolomeo III.

Entre el 240 y el 236 aC: Muere Calímaco y el rey lo nombra en su lugar. Sus estudios matemáticos y geográficos aumentan su renombre.

Al poco tiempo...: Por Arquimedes toma contacto con los trabajos de Aristarco que vive en Alejandría.

En un rincón de la gran biblioteca: Deslumbrado por las proezas geométricas de Aristarco se interesa por las cuestiones astronómicas.





7 comentarios:

  1. Está buena la continuación.
    Da para mucho comentar, y es complicado aplicar la módica capacidad de síntesis que cada uno tiene.

    El de Cirene, el de Samos, ¿visionarios? ¿locos que acertaron? ¿mentes iluminadas por un ser supremo? Andai saber...
    Combatidos, reprimidos, menospreciados y sin embargo, el paso del tiempo les ha dado la razón.
    La Biblioteca de Alejandría siempre fue un símbolo para plantear esta especie de aforismo, que le plagio a un cantante conocido:

    Hombres y libros se pueden quemar
    pero los pensmaientos, quedarán.
    (con el perdónn de León )

    PD:
    Algunas fuentes -no muy confiables- dicen que algunos volúmenes de autoría del Galán de Barrio fueron salvados del incendio.
    ;)

    Besos mil

    SIL

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  2. Léase correctamente:
    PENSAMIENTOS-
    y PERDÓN-

    :)

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  3. ¡Cuánto saber, cuánto! El de Eratóstenes y el tuyo también.

    Saludos, maestro.

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  4. Que lindo es sumergirse en estas lecturas y con cuántos nombres que uno ha escuchado y leído cientos de veces, se topa don Beta. La historia es hermosa, siempre que a uno lo inviten a conocerla de esta manera. Grande Oso! Un abrazo!

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  5. Olvidé mencionar el gran regalo de don Rumi. Muy lindos los pajaritos eh ¿Cuervos, no? (jejeje)

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  6. SIL:
    Tipos que usaron matemática de lo que hoy sería secundaria, mucha paciencia, mucho tiempo, y mucho, mucho ingenio.
    Los pensamientos quedan, según el regio felino.

    MARIELA:
    El de Eratóstenes, el otro lo afané por ahí.

    NETO:
    Y a mí me sirve para ir releyendo con ganas además de aprender.
    Por lo otro, me mantendré sin comentarios hasta que aprenda a dibujar, ahí ¡agárrense!

    Gracias, gente linda!!

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  7. Oso amgnífico: repite lo de la otra evz: vaya juntando este material y editemoslo,es necesesario un libro como este!!!!!!!!!!!!
    Felicitaciones por estos textos,
    y por la caricatura...¡felicitaciones a su amigo Ruminant también!

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