ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.

jueves, 14 de enero de 2016

Los perdedores

Los veranos calurosos invariablemente me traen aquellos de más de veinte años atrás cuando andaba más seguido por los ranchos y la tierra de calle Pampa que por mi cuadra. Habíamos arrancado con una misión del estilo de los grupos de parroquia que hacen apostolados y a poco nos olvidamos de (casi) todo eso para transformarnos en parte del paisaje cotidiano.
La clave era Jovino, de quien ya escribí bastante, aunque tengo claro que nunca será demasiado. Pero también había otros personajes, de alguno de ellos nunca escribiré, seguramente por temor a que lleguen a leer esto.
Hay otros que perdí de vista con la extirpación de ese molesto apéndice que era calle Pampa -una villa de emergencia a pasos del centro de la ciudad y demasiado a la vista del recién llegado- o con la muerte de Jovino. Al Carancho lo ví una o dos veces luego, a Numerito varias, pero lo esquivaba como en los buenos tiempos. Adonis Torre se mudó a un departamento que alguien le cedió en el Fonavi local.
Jovino era el borracho que lucha contra su destino, mitad estudiando y buscando un buen laburo, mitad en su mundo de fantasía de aquella herencia infausta que creía merecer y seguramente merecía.
El Carancho era el sentido común de quien asume que ninguna lucha o golpe de suerte lo va a sacar de esa pobreza, que no es pobreza hasta que te abofetea el rostro uno que puede y que no merece más esfuerzo que el justo para ir tirando.
Adonis era el filósofo, al menos para mí. Tenía una elaboración discursiva de todo lo que transcurría ante él. Y no esa adquirida en la tele o en las revistas que por ahí le llegaban a las manos. Contaba historias o pequeños relatos que siempre eran referidos a otro, pero costaba poco inferir que la mayoría eran autorreferentes, pero por pudor o por algún temor no revelaba como propios.  A veces decía cosas como:

El tipo se jugaba. Por un momento creyó que la taba se daba vuelta.
Lo sintió, allí donde se sienten esas cosas. Entre el pecho y la panza.
Lo creyó y lo sintió porque el sol decidió iluminar más que abrasar. Porque las chicharras se decidieron de una vez cantar con el coro afinado. Y porque había prendido luces de colores acá y repasó los muebles allá.
Iba por el aire y respiraba hondo y limpio y escuchaba la letanía de ruidos de la ciudad repintada con esas hilachas de tierra macilenta que cruzan por la avenida.
La veía curvarse hacia el suelo como sonriendo de reojo punzándole ese tremor desconcertante y furioso del chico que se ve por primera vez en la tele. Creía y sentía, porque algo había cambiado. Y por qué no iba a ser. 
La taba, estaba seguro, sintió como en fugaces centésimas de segundo sus dedos uno a uno la fueron soltando. Se asumió libre de decidir su destino en un rodar alocado sobre el suelo. Pero percibió en ese soltar de dedos un vibrar intencionado, un código morse de apretones y aflojones de la mano que mientras la arrojaba transmitía una esperanza y un ruego. Era una taba vieja, lo había sentido otras veces, pero ahora volaba parabólica con renovado brío. En el primer toque contra el piso quiso comenzar a estabilizarse. A lo mejor, como dicen, el universo entero se las arregló para que sea suerte de una vez por todas. En la última voltereta sin tocar con nada, en un último tris de equilibrio le relumbró la puta libertad que le decía que era taba y la taba no obedece las leyes de los hombres sino que muestra el culo cuando se le canta. Y lo mostró.
El tipo dijo ¡la pucha! y comprendió. Lo volvería a intentar alguna vez.

Qué duda cabe que se refería a sí mismo. Torre, que supo tener en su catre a la mina más linda del barrio, era un perdedor. Tal como refiere Umberto Eco en Número Cero: "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en sabértelas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas".
Y uno se pone a pensar en una parva de cosas y casos referidos más o menos a lo mismo. A propósito, tengo un amigo que siempre asevera que hay gente que resulta exitosa en algún aspecto porque se concentra solo en ello y se caga en el resto. Por ejemplo, refiere que en el ámbito local hay personajes que nunca han reportado un trabajo -esos de cumplir horario y esforzarse- y visten siempre de traje y desarrollan una parla más o menos abundante, pero que se han concentrado siempre en construirse una imagen de consultor necesario o asesor. En una breve conversación deslumbran con una verborragia y agudeza brillante y logran seducir tanto a la audiencia como a señoritas anestesiadas. A poco de profundizar se verifica invariablemente que se trata de un nabo que remite solo a un puñado de frases hechas que vuelven a repetirse convenientemente disimuladas y aseveraciones tan obtusas que no resisten análisis alguno. Este amigo siempre deja caer un pañuelo de sentida envidia de estos tipos, quienes obviamente tienen más éxito que él.
Tal vez sea en ese sentido en que Eco hace referencia a los perdedores y por consiguiente a los ganadores.
No me deja de abrumar y dejar sin palabras, mientras el furioso calor me sigue remitiendo a esos agresivos olores rancios que manaban por igual de ranchos y gentes sin futuro.

25 comentarios:

  1. Yo me acuerdo del que se ponía a tocar el güiro a cualquier hora del día comenzando con un "Para vos, mamá!"... Creo que después ese hombre terminó viviendo por Barrio San José...

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    1. Ja! Puede ser que se hubiera ido a barrio San José cuando sacaron el barrio.
      No se sabe si era para alguna morocha de sus sueños o extrañaba a la vieja, jajaja!

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  2. Me quedó eso de que el perdedor tuvo en su catre a la mina más linda del barrio, sospecho que ella era sensible a esa clase de perdedores con filosofía.
    Tal vez algunos que ganan es por saber aprender de sus derrotas.

    Saludos.

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  3. Supongo que sí, ¡un perdedor con estilo!
    Seguramente ese apredizaje es necesario.
    Gracias por las ideas.
    Abrazo

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  4. Qué interesante lo que dice Eco.
    ¡Cuántas veces hemos visto caer a los ganadores por algún mínimo detalle! Y al convertirse en perdedores no saben cómo hacer para volver a ganar, por no poder abarcar nada más allá de lo que perdieron.
    Ya te lo dije en otros relatos, me encantan los apodos, me gustaría saber por qué el de Numerito.

    Abrazo cuervo!

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    1. Numerito era un tipo que se ganaba (?) la vida vendiendo "numeritos" de rifas de un lechón que se sorteaba supuestamente el sábado y nadie ganaba nunca.
      Era una forma elegante de pdedir plata. Él no pedía, vendía rifas... Las anotaba en una libretita. Hablaba siempre haciendo un ruido como bsss bsss entre las palabras. Amí me recordana una víbora, por eso y por mucho más.
      En una entrada anterior (vieja) que se llamaba "Ganar y ganas" de este blog, lo mencionaba así
      "uno sale y es atajado por Numerito, ese que te dice bsss, bsss, Jorge (o cualquier otro nombre que no sea el de uno) comprame bsss una rifita de un chancho asado, bsss, tengo pocos numeritos, bssss, dale que no tengo pa comer...".
      Además si enganachabas conversación con él te garroneaba hasta las medias.
      Ya le voy a dedicar un post a ese bicho, aunque no me entusiasme mucho.
      Abrazo cuervo (agarrate JLO hoy)
      Abrazo

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    2. voy a comentar como corresponde la entrada pero soy de leer los comentarios antes para no repetir conceptos... pero ese "agarrate" me causa mucha gracia hoy jaja....

      y fuí a Mardel! con lo que lo disfruté el "triple" je... salu2 a los 2...

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    3. Bueno, el "agarrate" era para que no te caigas en la tribuna festejando los (3 grrr) goles!!!

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  5. No creo que haya aprendizajes más férreos que las derrotas. Aunque nadie los desea a esos.

    Cuántas veces (por Adonis) nos salva a los perdedores elaborar discursos autorreferentes en 3era persona. Es un recurso maravilloso del lenguaje.


    Besos autodidactas.

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    1. Un maravilloso recurso, ¡qué duda cabe! ;)
      Besos!

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  6. Que los hay los hay, aquellos que no pegan una, respecto a los exitosos hay muchos habladores, que con su elocuencia seducen a la audiencia -como bien dice su amigo-, porque tienen además la virtud de que su discurso sea convincente y nada tan inútil como tratar de convencer de lo contrario a una auditorio cautivado y aunque cueste admitirlo son ganadores. Conozco más de uno así.

    Respecto a Torre, me quedan dudas si en realidad era un perdedor.

    Besoabrazo amigo mío y que termine lindo el finde.
    REM

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    1. Uh, de esos hay parvas. Pero, bueno, a lo mejor como Torre, no las pierde todas...
      Besos y buena semana!

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  7. me gusta que uno recuerde cosas, lugares, aromas de la infancia o del lugar donde vivió..... y felicitaciones por la actuación del 16, la estoy escuchando en este mismo momento... y tocás bien la armónica también! ja...

    de paso te hizo evitar el papelón de la noche o lo sufriste igual? jaja.... salu2 master...

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    1. Por suerte estaba tocando y no mirando el partido. Igual apenas llegué a mi casa puse los diarios en internet y me apuñalaron (3 veces)!
      Gracias por lo de la actuación, zafamos bastante!
      Abrazo!!

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  8. Que buen trabajo Oso. Debe ser así, los perdedores caen a hasta el fondo y ahí conocen los que los ganadores, por estar siempre arriba; no saben y no ven.

    mariarosa

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    1. ¡Qué buena idea esa, Mariarosa!
      Gracias!

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  9. Por fortuna no soy una señorita anestesiada, en cuanto huelo a esos "ganadores" que solamente se miran el ombligo me da tal repelús que se me pone "la piel de punta"...

    Esos pseudotriunfadores abundan, pero en este país son ellos, los mediocres acoplados los que triunfan. Por desgracia. Solamente cuando te miran a la cara ven su verdadero reflejo podrido, por eso te excomulgan sin miras.

    Bueno, igual voy descabellada pero el texto tuyo ahí me llevó.

    Un beso y tu cafelito.

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    1. Buen olfato!!
      Y es similar aquí como allá...
      No tan descabellada!
      Besos

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  10. En otros tiempos me hubiera ofrecido para acompañaros con la viola... qué envidia, todavía me llama la atención el estar en público con un concierto. Gracias por colgar el vídeo. Añoranza.

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    1. Gracias, amiga, tomo nota de la viola..!
      Besos!

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  11. La vida en esa farándula de los que son, los que pretenden, y los que sencillamente, viven y dejan vivir…

    Y yo cambié de cuentas, pero seguí tu pista!! Así que si me lo permites, por aquí me quedo…

    Bsoss, oso!! Y feliz año que apenas hemos comenzado!!

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    1. ¡Tanto tiempo, querida amiga!
      Rebienvenida y feliz año!!
      Besos!

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