ETERNO RETORNO

Siempre algún lector queda. Como quedan mis ganas de publicar, latentes hasta que logro hacerlo.
Agradezco tanto que vuelvan, como agradezco a la vida enormemente las razones que me impiden publicar más seguido.

sábado, 13 de junio de 2015

Los casos de Leo. Caso IV Escena 4 Sordo

Continúa de Los casos de Leo. Caso IV Escena 3 Sordo
Si pensás leer esta entrada, te conviene leer la anterior y la anterior. Y si no, jodete...

 En ese momento, en el amplio comedor...
- ¡Deténgase o disparo!
- ¡Zí, zí, enzeguida!
- Deme su arma, con cuidado...
- Uzted ez... ¡la mzicóloga Zoana! ¡Zabía e era zozia del jordo!
- ¡Cállese idiota, usted y su inoperante jefe están arruinando todo! ¡Debería eliminarlos!
- ¿Ahruinando qué, Zoana?
- Do Ceroso es cabeza de una importante agencia delictiva, por años me infiltré en su banda para desactivarlos y negociar con la Cia algunos damequetedarés. Sepa que para los servicios como el mío la vida o la muerte de las personas no tienen ningún valor, sea la del sordo, la suya o la de su jefe. Su torpeza pone en riesgo mi tarea y entonces...

El intrépido Leo entra al recibidor revólver en mano, su instinto de sabueso de terraza lo lleva por una de las puertas...
- A ver qué tenemos aquí... Este piso es enorme. ¡Vamos, Leo! Por algún lado deben estar Inés, Ignacio y los mafiosos estos. A todo esto... ¿quiénes serán los tipos del helicóptero? No puedo detenerme a pensar, todo sucede muy rápido. Por allí hay una luz encendida, me acercaré en silencio...
Acercándose a la puerta entreabierta...
- Qué extraño, no se oyen ruidos, parece que son paredes de un baño... ¿Qué tenemos por acá? ¿Y eso rojo en el suelo? ¡A la marosca! ¡¡Sangre!!
Asomándose...
- Hay un cuerpo, veamos... Con cuidado, Leo, puede ser una trampa. ¡Quelorremilparió! ¡Do Ceroso en pelotas y con un tiro en el marote! Esto debió ocurrir recién... ¿Sigo buscando a mi gente o cuido el cadáver? ¿Qué hago..? ¡Pero si este ya no corre más riesgos, en cambio Inés e Ignacio están en peligro! ¡A buscarlos!

Entretanto, una asustadísima Inés corre desnuda por el piso tratando de encontrar una salida...
- ¡Ay, me metí en la cocina! A ver si encuentro algo para taparme... ¡Ya lo tengo, un mantel!
- Nada de eso, jamón del medio...
- ¡El chef! ¡Por favor, déjeme huir de aquí! Le juro que no contaré a nadie lo que sucedió aquí. Me llevo la encuesta y listo...
- Nada de eso, caviar del Caspio... Oh, se cayó mi delantal... No nos queda otra que...
- No me queda otra que agarrar esta cuchilla y sacar ese pequeño obstáculo de mi camino. ¡Deme ese mantel y salga de allí, que soy diestra con la lima de uñas y desde hoy con la cuchilla! ¡Mire que mi tío Antonio era carnicero..!
- ¡Glup! Está bien, pequeña.
- ¡Ja! Me dice pequeña a mí. ¡Raje de acá!

 Luis Obolsa, furioso, después de vestirse corre detrás de Inés tratando de cerrarle camino para que no salga del piso, pero...
- ¡Quieto ahí!
- Joana, ¿por qué..? ¿Qué pasó?
- Callate, descerebrado y colocate al lado de ese policía de historieta que está quietecito en el sillón.
- No me vas a decir que...
- No te voy a decir nada, te voy a rajar el zapallo de un tiro si hacés otra cosa. ¡Y te quedás chito! ¡Vos, ganga, seguro que traés esposas. Esposalo así no molesta.
- Zí, zí, a zuz órdenes, jefa.

En un extremo del piso, los hombres de mameluco con la sigla BTC y grandes mochilas ingresan por un balcón abierto caminando con decisión y premura. Leo, en dirección opuesta, encuentra al chef en loca carrera.
- ¡Deténgase!
- ¡Ni loco! Hay una tarada que me corre con una cuchilla para castrarme.
- No se va a perder gran cosa. Pero peor será que yo lo fusile acá nomás. Lléveme donde haya más gente que esté en el piso. 
- Le juro que no sé nada, venía del baño porque estaba entrando el señor do Ceroso. En la habitación de Obolsa estaba él con la loca de la cuchilla, una tal Lola... tan fuerte como loca. Pero se ve que a ella algo no le gustó y salió hecha una furia.
- Ah, del baño... y te hacés el inocente...
- Ino... ¿qué pasó?
- Nada que se pueda remediar, llevame donde estén los demás y sin jugarretas.

La psicóloga advierte que están por llegar al comedor y se esconde detrás de la puerta sin dejar de apuntar a Ignacio.
- ¡Epa! ¡Ignacio, ¿cómo no me..?
- Quieto y no se vueva. Deme su revólver o liquido al torpe de su ayudante.
- ¡Maldición, tome!
- ¡Gangoso, espóselo a él también! Ustedes arruinaron mi trabajo, yo...

Mientras los de mameluco BTC se dirigen a la sala, una Inés desquiciada, entra a los tropezones en el comedor y golpea a la psicóloga con la puerta. Leo no se hace rogar y se abalanza sobre ella. Ignacio no se queda atrás...
¡Ñac! ¡Zam! ¡Trump!
- ¡Déjenme, ineptos de pacotilla, que soy de los buenos!
- ¡Muena maddarina ez!
- Eso se lo va a tener que explicar al Principal, que no se anda con vueltas...
- ¿El Pridzipal zuele mareadse, jefe?
- Calla, bobo y esposa a esta retobada. Inés, ¿estás bien? aparecés así como una vestal sensual, labial, ventral, bestial cerval, natural cristal fenomenal, musical, animal pastoral, pectoral sensacional, triunfal, tribal, torrencial tremedal tropical...
¡Troc!
- Isculpe, jefe, pero ze tildó. ¡Tuve que darle un cozcodón, ara e neaccione! Pareze e al ver a Inez...
- ¡Llámate a silencio, mostrenco! Los juegos de palabras me ayudan a pensar...
- ¿A penzad en qué?
- Silencio, bien, ahora que están todos aquí, debo decirles algo. ¡Eloy do Ceroso está muerto!
Las voces de sorpresa se entremezclaron...
- ¡Cagamo!
- ¡Huija, rendija!
- ¿Muerto finado?
- ¡Nos quedamos sin fiestonga!
- ¡Por fin cagó fuego!
Leo continuó.
- Pero no sabemos quién lo hizo. Pudo ser cualquiera de ustedes, o él mismo, naturalmente, al verse sin salida.
- O al verse impotente...
- Eso me lo contás después, Inés, con lujo de detalles. Ahora mismo nos vamos a acercar al baño de la sala, para que constaten el hecho a cierta distancia. Ignacio e Inés los mantendrán a raya hasta que llegue la fiscalía y la policía científica. ¡Nadie toca nada!

Al llegar a la sala desde donde se apreciaba el ingreso al baño...
- Pero... ¿qué pasó aquí? Alguien estuvo y...
- Perdón, debí presentarme antes.
- ¡Epa! ¿Quién es usted?
- Soy el encargado del operativo.
- ¿De qué operativo me habla vestido con ese ridículo mameluco con la sigla BTC?
- Tranquilo, no estamos armados. Bah, nuestras armas son cepillos, escobillones, líquidos limpiadores, etc. Somos el equipo de emergencia de la empresa BerniTheCleaner, BTC para el común de los transeúntes. Nos avisaron que había que realizar una limpieza de emergencia en esta torre y lo hicimos, con premura.
- Pero... no entiendo nada. ¿Y el cuerpo de do Ceroso? ¿Y la sangre? ¿Y las huellas que pueden esclarecer este hecho?
- Jajajaja, amigo, no hay por qué preocuparse. ¡Nuestro slogan es "BTC lo limpia todo"!
- Ahora mismo llamo al Principal, en principio quedan todos detenidos. ¡Leo, Inés, que no se muevan!

Los ayudantes de Leo, envalentonados, encañonan a los presentes.
- ¡Dadie ze m-ueva o nispado!
- ¡Quietitos, miren que no sé usar la pistola y los tiros se me escapan cada dos por tres..!
- ¡Mien, Inez, azí ze habla!
- Ignacio, sacame una foto con mi celu mientras les apunto, así la pongo en el feis.
- No encuentro mi teléfono, prestame este, Inés.
- Leín, me arruinaste la selfie...
- ¡Ya callen, que está llamando! ¿Hola? ¿Principal?
- Midá, Inez, ómo lo merduguea el jefe al jefe.
- Shhh, ¡silencio, idiota..! [...] No, no, a usted no, mi Principal, le decía al tonto de Ignacio. [...] Ah, son órdenes de arriba. Y, ¿quién es "arriba"? [...] Ah, que no me corresponde saberlo, claro. Sepa usted, señor, que no me corresponderá saberlo, pero parece que sí corresponde arriesgar mi vida y la de mi gente para nada. ¡Hay algo que no me cierra!
- Jefe, ze ve e no le zieda el ziede de la mragueta odra vez...
- ¡Calla, alcornoque! [...] No, no, disculpe, mi Principal... [...] Ah, liberar a la psicóloga, pero... [...] Está bien, nada de peros, mi Principal. ¿Y qué hago con el chef, Luis Obolsa y el patovica de la puerta? ¿Y con estos tipos de BTC, que arruinaron la escena del la muerte de do Ceroso? [...] Ah, no me tengo que preocupar. Los de BTC se llevan a los demás para completar la limpieza. Bien, son sus órdenes. Esto quedará en las actas del procedimiento, por supuesto. [...] ¿Cómo que no debo hacer el acta? ¡Sería como que aquí no pasó nada! [...] Entiendo, usted se encarga de todo. ¡Adiós!

Al rato, en un carrito de la costanera entre familiares de milanesa y gaseosas, casi a la sombra de la torre Le Garc...
- Jefe, ze edó enzativo...
- Ignacio, ya no sé quién es quién. Nos arriesgamos y al final no sabemos quiénes son los buenos y quiénes los malos. Especialmente la pobrecita de Inés, que le pone el bello cuerpecito vestal, sensual, labial, ventral, bestial...
- ¡Orte, jefe, no ze tilde again!
- ¡Ñam, ñam, chomp! ¡Crunch, crunch!
- Parece que le bajó el apetito a la muchacha.
- Zí, zí, padece e tiene tanto hammre como usted. A mromósito, jefe, ómo cree e zeguirá esde azunto.
- No sé, mi fiel Ignacio, no sé siquiera si seguiré en esto, me siento un fracasado. Ni siquiera tengo una sola evidencia como respaldo...
- Crunch, crunch, a lo mejor algo quedó, ñam, glug...
- ¿Qué quedó, Inés? Nada.
- Ñam, ñam, sí, algo. Puse a grabar en el celular desde que llegué, crunch, slurp, se grabó hasta tu conversación con el Principal, ñam...
- ¡Cómo te quiero, Inesita! Digna ayudante, venga ese abrazo, pequeña vestal, sensual, labial...
- ¡Orte, jefe, hay hente que lo eztá miendo y uzted on la mragueta e no zieda!
- Es cierto, Ignacio, creo que necesito un descanso. ¿Y vos, Inés..?
- Y yo, ñam, ñam, ñam fri frufi fali fru...


FIN


7 comentarios:

  1. Ines Perta pasó de Reina del grito a una Final girl, la que enfrenta al monstruo o asesino.
    Resultó ser temible, accidentalmente anuló la amenaza de la psicologoa. Y grabó una conversación, que puede servir de evidencia. Resultó toda una sorpresa, una revelación.
    Me gustó mucho.

    Tanto que autorizo la participación de Mara Laira y de Regina Clámor. Bah, pueden participar todos mis personajes que te parezcan compatibles con tus historias. Porque quiero seguir leyendo más casos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con el miedo y con la torpeza, igual resultó ser de buena madera Inés.
      Te agradezco el aporte de tus grandes personajes. Le voy a dar un descanso a Leo, así voy publicando algunos poemas y apenas lo retome haré uso de tu propuesta (espero que no tenga vencimiento).
      Abrazo

      Eliminar
  2. Creo que dejaste un final abierto que permite regresar a la historia de Joana Analizo. Tal vez puedan contar con la influencia del politico, tío de Inés Perta. Tal vez a cambio de una ayuda discreta, que podría ser otro caso, a tu tan especial estilo.
    Saludos. Y felicitaciones por esta manera de escribir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu aliento. Siempre hay material, con lo nuevo y con lo que va quedando como punta se puede ir armando algo.
      Abrazo

      Eliminar
  3. jejeje repito lo que dije en una entrada anterior, de a poco te ibas arrimando a los Policiales de los diarios de hoy en día. Qué grande BTC, por un momento creí que sería Borrando Tus Cagadas (perdón, pero es lo que imaginaba).
    Me gustó mucho eso de "la vestal sensual, labial, ventral, bestial..."
    Tomate vos también un descanso de los Casos y que vuelvan con todo, pero que no falte el ganga Inazio por favor

    Abrazo grande Oso!

    ResponderEliminar
  4. Jajajaj, pudo haber sido Borrando Tus Cagadas, que es más o menos lo mismo. Los casos volverán, me río mucho haciéndolos, pero me lleva tiempo pergeñar cada capítulo sin inconsistencias con los anteriores.
    ¡El ganga al pie del cañón!
    Abrazo

    ResponderEliminar
  5. Excelente final, Inés como siempre destacándose, hasta cuando será “novata” esta chica tiene mucho futuro jeje.
    Justamente le estaba por preguntar si se divertía haciendo cada capítulo pero ya lo contestó porque yo me río mucho especialmente con los nombres de los personajes y por supuesto con cada uno de ellos.

    Le dejo un abrazobeso y espero que continúen las historias, están buenísimas.

    REM

    ResponderEliminar

Dale sin piedad...