ETERNO RETORNO

Estas historias son como lanitas sueltas que la nona va ovillando en un bollito y una vez que adquiere volumen, las va desovillando para hacer algo con todas como si fueran una sola cosa. Así son estas narraciones, dichos, frases sueltas, conjeturas patinadas por una memoria tenue que -a veces- toman forma en la mano de quien las intenta reunir.

miércoles, 18 de junio de 2014

Por partes

    aporte para el décimo cumpleaños del blog Netomancia de mi amigo Ernesto Parrilla 

  • neto: limpio, claro, puro, bien definido
  • mancia: adivinación o práctica de predecir, técnica adivinatoria
Por partes.

Iba a escribir "vayamos por partes, como partes de cuerpo humano bien guardadas en mochilas de inocentes niños que salen de la escuela". Pero no cederé tan fácilmente a la tentación. Me pongo en firme y no le choreo las ideas al Neto, tal vez en el mismo sentido que uno no es supersticioso hasta que encuentra una hipotenúsica escalera de madera en la vereda y la esquiva, no por el temor a los posibles castigos de la vida, sino por seguridad, por no molestar al pintor que quizás suba, por infinitos motivos entre los que uno no cuenta la mala suerte. O no quiere contarla, vamos. Como se quiera, quien apele a la etimología para definir el blog del Neto cometerá dos errores. El primero, creer que una etimología define algo. El segundo, más venido al caso, que será imposible ejercer la netomancia, esa técnica de adivinación a través de lo limpio o puro. A menos que uno se llame Ernesto Antonio Parrilla, claro (paradójicamente) está.

Si uno se llama Ernesto Antonio Parrilla puede pasar que sea único o no. Entonces se va a una página de esas que hacen de padrón y pone ese nombre compuesto y ese apellido. Es único. Podría opinarse que es retorcido hacer esto. Como si no fueran retorcidos los relatos del Neto...

El 8 de febrero de 2008 -a raíz de un comentario que dejó en el blog colaborativo El hueco del Vermis, que creamos casi sin saber qué era un blog con unos amigos y abandonamos hace un buen rato- descubrí la netomancia. Ese día vi la luz o, mejor dicho, la sombra. Exagero, porque el relato Con el alma refería a algo mucho menos atroz de lo que se presentía al empezar a leerlo. Así es Netomancia, el blog, una vez que uno se interna en él deja de oler sangre. Huele otras cosas que no mencionaré aquí.


Habían pasado más de doce años del día en que en un aula hecatómbica un flaco desgarbado que se sentaba atrás y del lado de la ventana prestaba atención a la clase tal vez porque le interesaba, tal vez por piedad ante el insolvente profe, o -y después de tanto uno sospecha esto último- pergeñando las mil y una formas de deshacerse del profe, de los compañeros, de los directivos; eso sí, con elegancia, una atroz elegancia.

Hace un tiempo, con Neto, Felipe y Dieguito, nos embarcamos en una aventura conjunta: escribir un puñado de relatos de ciencia ficción desde una mirada argentina. Cada uno escribía sus cuentos y los ponía en común. Los demás revisaban, criticaban, despanzurraban (para estar a tono con el blog cumpleañero), lo cual resultó ser -para mí- una experiencia realmente fantástica. Escribir para que gente con talento te critique y te corrija porque lo común es lo que nos hace mejor a todos es una experiencia sublime. Algún día esos relatos saldrán del arcón y yo me defenderé diciendo "ah, no sé, a mi me lo corrigió el Neto".

Textito de hace un tiempo
Muchas calles son cortadas por la vía que atraviesa el norte de la ciudad. Un lugar particularmente especial se halla en una calle que muere en una pretendida rotondita bordeada por yuyales que supuestamente ocultan las vías. En la zona, el oyente sagaz verifica maravillosas voces que provienen tal vez del más allá. Muchas son dolientes, otras reflexivas, algunas infantiles y otras dulces como ambrosía, todas ellas parecen delineadas por un artífice sublime. Los vecinos aseguran que esas voces provienen de una casa de mano impar. Osval, que suele andar de garroneo por esos parajes, asegura haberlas escuchado nítidamente cuando el Neto se pone a escribir.

Cierro este rejunte apresurado de frases con párrafos sueltos de una carta de recomendación -no ficticia- que una vez tuve que escribir para el Neto.

Villa Constitución, xx de xxxxxx de 20xx.-

Sres.
Fondo Nacional de las Artes

Estimados:
Se me ha solicitado una carta de recomendación para Ernesto Parrilla. Creo que no es difícil hacerlo, básteme consignar que se trata del escritor más importante que tiene y ha tenido Villa Constitución y todo el sudeste santafesino.
Indudablemente podría esto tratarse de una definición atravesada por la amistad que nos une, o porque ha tenido la fortuna o la desgracia de ser mi alumno a mediados de la década del 90, o por decenas de razones centradas en la cercanía. Y sería un argumento válido si no se tratara de un escritor multipremiado en todo lugar en que se lo ha propuesto. En este país, en otros vecinos y en diversos certámenes de literatura española. Algunos de ellos, para no ser recurrentes en la premiación, lo invitan como jurado evitando de ese modo preanunciar al ganador. Detallar sus logros me resulta, además de agobiante por lo extenso, impropio para quien no tiene más que valerse de un puñado de palabras para lograr la maravilla de un relato sorprendente.
Ernesto se ha destacado en el relato extenso, en el relato breve y en el microrrelato. Brilla como guionista de historietas a dúo con el destacado dibujante e historiador de la historieta Felipe Ávila y es solicitado para el trabajo colaborativo por dibujantes de primera línea de la historieta argentina.
Como muchos otros, comenzó a publicar en un blog personal sus relatos Netomancia –allí se pueden observar algunos de sus innumerables logros como escritor-, propuso un portal colaborativo de escritores villenses -Villeraturas- y deleita a todos en colaboración con Felipe Ávila en Olvidados en el Espacio. Pronto, su talento comenzó a hacerse notar, incursionó felizmente en la novela y resulta un maestro del cuento, elogiado y, como dijimos, multipremiado.
Es por estas razones que me atrevo a recomendar a Ernesto Parrilla [...] Permítaseme consignar aquí que no solamente es recomendable la pluma de Ernesto Parrilla para desarrollar el guión de [...] sino que esta obra no puede darse el lujo de privarse de semejante artista...

Yo creo que nadie de por aquí que esté en su sano juicio puede darse el lujo de privarse de semejante artista. Y no me vengan con disquisiciones del estilo: ¿Será que el Neto no está en su sano juicio cuando escribe en Netomancia? ¿Será que nadie es profeta en su tierra? Habrá que preguntarle a Don Nadie, diría sin hesitar nuestro artista demostrando en una frase que lo suyo es la literatura escrita. Con sangre.
De otros y propia.

10 comentarios:

  1. Yo descubrí a Netomancia por tus apuntes. Y propongo la siguiente explicación. Net o mancia, siendo la adivinación a través de la net, la Internet. O a una orden a sus lectores, elegir entre la net (la red, lo tecnologico) o la adivinación. Variante: una referencia a un equilibrio inestable entre esos dos aspectos.

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    1. ¡Esa es buenísima! ¡Cómo no se me ocurrió!
      ¡Daba para escribir un montón!
      En unos días se viene la crónica íntima de los festejos, por este mismo canal...

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  2. Que lindas palabras a Neto! Un gran escritor
    Saludos Néstor!!

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    1. Ojalá en Villa lo valoráramos más, Carla!!
      Saludos!!

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  3. Muchas gracias Oso!!! Gran profe y amigo! Y veremos después de la crónica de la celebración como sigue el tema... jajaja Abrazo!

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  4. ¡¡Qué buena la de Demiurgo!!

    Pues después de semejante explicación y carta de presentación, no resisto las ganas de pasar a ver su casa; como imagino que tendrá la puerta abierta y no será un blog para elegidos VIP, pues me paso y llevo una cafetera llena para todos. Besos, chicos.

    Bravo por ti, Oso, es muy bonito que hable de ti, alguien así de bien.

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    1. Pase y vea, querida Censu. Es para quedarse.

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  5. ¿Cómo sigue la historia de Leo el detective y la rubia ayudante?

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  6. No me he privado del lujo de semejante artista / y más inmensa e inestimable persona/

    Gran homenaje a Netito.


    Besos.

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