jueves, 16 de enero de 2014

Notas de mi mundo

Aquel día en que me propuse tomar nota de mis observaciones del mundo en que vivimos se produjo en mí una experiencia reveladora. El cambio de siglo no produjo las transformaciones que se esperaban o, mejor dicho, que se profetizaban. Las cosas siguen más o menos igual.
Resumo en este pequeño texto algunas de mis conclusiones y también consigno algunas curiosidades. Todas estas líneas que garrapateo son solamente algunas pinceladas, no se tomen como tesis definitivas sino como un ramillete de florcitas recogidas aquí y allá en este aquí y ahora.

Las grandes religiones ya no son una referencia absoluta. Por supuesto que de vez en cuando un personaje carismático es capaz de congregar en torno de su figura y consigue alinear a los fieles. La gente no cree más o mejor, cree en otras cosas. O mezcla otras cosas a la herencia que traen de familia.

El gran estado que constituía un imperio y en su momento había logrado someter a los países vecinos a producir para él ve degradada su potestad. Las riquezas de estos países viajaba al centro del imperio, que imponía sus reglas políticas, económicas y militares. Algunos de estos países han comenzado a pensar en lograr cierta independencia; además, el imperio se llena de migrantes que llevan su cultura y su idioma introduciendo irreversibles variaciones culturales.

Desde hace un tiempo está desmembrado el poder público en el mundo. Fueron apareciendo nuevas formas económicas y productivas diferentes a las conocidas. Quienes supieron hacer negocios se enriquecieron cuantiosamente, acumularon poder y tienen sus propias fuerzas que mantienen el orden dentro de su territorio. Organizan su sistema productivo y el poder acumulado -junto con los contactos políticos que supieron conseguir- les da la potestad de imponer sus propias reglas en sus dominios y también todo lo que pueden fuera de ellos. Quienes trabajan para ellos son oprimidos, de vez en cuando producen algunos movimientos revulsivos, pero en general terminan manifestándose  agradecidos porque el trabajo les permite mantener una familia y no descender más en la estructura social.

No pocos ricos se establecen un ámbito privado fuera de las ciudades. Amurallan sus fronteras y viven de espaldas al mundo, intentando gozar de sus ingresos. Para ello necesitan tener su propia seguridad privada.

Algunas gentes han conseguido encumbrarse por razones que no obedecen a la sabiduría, el conocimiento, la eficiencia laboral, la solidaridad ni el compromiso con los necesitados. Su nombre se repite, se habla de ellos y consiguen admiración y respeto, por el modo en que han sabido construir una imagen. Necesitan que se se hable de ellos, eso les asegura ser reconocidos y alguna diferencia económica a su favor.

El conocimiento formal se desarrolla en las universidades. Las más importantes de ellas cuentan con un campus donde quienes adquieren los secretos del conocimiento científico, económico, político, cuentan con el ambiente propicio para evitar las distracciones mundanas. Este conocimiento, casi en su totalidad, es deductivo. Por suerte, casi. Quienes anteriormente se han destacado estableciendo bases firmes del conocimiento científico son leídos y releídos por los estudiantes. De esas lecturas establecen tesis, las que cuando consiguen demostrar solidez estructural se publican. Publicar es comenzar a ascender en la escalera de la fama científica.

Los estudiantes se quejan de que las aulas están muy llenas y la enseñanza es autoritaria. Si se exceden, no faltan las respuestas represivas. Ciertas protestas estudiantiles son respaldadas por los vecinos, que arrojan cascotes a los prebostes del orden. No faltan tomas a las universidades, agitadores de toda laya se suman para llevar agua para su molino. A veces se establece alguna reforma que otorga mayor independencia a los profesores.

Detengo aquí este extracto. Hay mucho más por decir, pero el ávido lector estará atento a agregar sus propias opiniones al respecto. Podrá coincidir en algo, en todo o en nada, pero tal vez se dispondrá a un ejercicio que agite su espíritu.

Roberto Palle Gonfiati, Milano, anno 1240


6 comentarios:

  1. Es cierto lo del emcubramiento, aunque no necesariamente sea algo estable, pueden que corran el riesgo de caer.
    Sí es cierto lo de los barrios privados.
    No entiendo exactamente lo que queres plantear sobre el conocimiento científico. Me parece que está siendo valorado.

    Interesantes notas.

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    1. A veces la realización no se parece a lo que uno tiene en mente, es por eso que no quedan claras algunas cosas. El texto se supone que es del año 1240. De hecho, buena parte (sobre todo lo de las universidades) es un afano de un texto milanés de aquella época.
      Intentaba que ese dato se constituyera en una minisorpresa para el final, dado que siempre parece referirse a la actualidad. Un pensador italiano, Roberto Vacca, propuso hace un tiempo que vivimos una especie de medievalización (salvando las obvias distancias) a partir de datos similares a los que saqueé con desparpajo.
      En breve pienso escribir algo sobre el saber universitario en ese sentido, veremos si me sale.
      Abrazo

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  2. Comentario más que extenso en el feisbuc, como era de esperar, me pasé de línea/s.



    =) Besos blogeros.

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    1. Agradécese su agudo comentario. Agudo, no en el sentido leonino -de León Gieco, que como dice el Lic. Notuyo, gusta de acentuar las últimas sílabas-, sino en lo que comúnmente se suele aplicar.
      Para no pasarme de líneas, corto acá.
      Besos

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  3. lo de la educación no se si es tan así, en cuanto a la queja digo... me decían que con el tema de la inclusión, son ellos los que llevan la batuta...

    cuando no funcionen los barrios cerrados? sonaron....

    que mal que le hizo Francisco al sentido común jaja... y bue.... salu2...

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    1. Es que por ser un escrito que aparenta de otra época (1204) no difiere mucho de la actualidad.
      Abrazo

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