viernes, 18 de enero de 2013

Rosario Boys

Cuesta imaginar -a esta altura de la cuesta- que el copioso escritor Licenciado Emilio Notuyo no se pronuncie sobre aconteceres cotidianos de la región, del mismo modo en que cuesta utilizar el adjetivo copioso en un sentido que no involucre a nuestro escritor en el uso de expresiones ajenas o deliberado plagio sin más. En este caso, es también enojoso imaginar que pudiera encontrarse escritor alguno al que rapiñar estas ominosas ideas, si lo son.
Sin embargo, el insaciable Notuyo no sólo publica libros con el aval de su tía Irene Secarro sino que nos deleita con opúsculos de actualidad en el semanario La corneta de nuestra localidad. Tomemos contacto con su opera prima.

Doxa. Columna de opinión desde la óptica del escritor EmilioNotuyo
ROSARIO BOYS
Quienes vivan en una pequeña ciudad cercana a otra muy importante entenderán a qué me refiero. Quienes no, no.
Vivir a 50 km de Rosario implica para cualquier ciudadano en pleno uso de sus facultades viajar relativamente con cierta frecuencia a la gran urbe regional. Esto no es ninguna maravilla. Pero cuál no será la sorpresa de un desprevenido visitante al tomar contacto con los primeros barrios de la ciudad ingresando por cualquiera de sus accesos al observar enormes pintadas con los colores de los grandes clubes de la ciudad. Tapiales de pretensado de un centenar de metros cuadrados pintados prolijamente de rojo y negro o de amarillo y azul llaman la atención del visitante.




Esto no será gran cosa comparado con el paseo por cualquiera de los barrios en los que
- las columnas de alumbrado se pintan bicolores hasta los dos metros de altura
- ídem los cordones de las veredas
- ídem las tapias de baldíos
- ídem los árboles
- ídem casas ajenas
y siguen los ítems y los ídems...
Dirase que el folclore del fútbol  y la pasión futbolera ameritan estas pintadas. Pero ampliemos las miradas sobre las pintadas. ¿El Rosario Boy sale de su casa, va a la pinturería y compra 100 litros de pintura de cada color para dedicarse a esto? Eso sí, dejemos de lado las cuestiones de política y crimen que se suman muchas veces en modo casi indivisible al medio.
¿Ha visto usted partidos Central vs. Newell's o al revés en los últimos diez o quince años? Juegan a no perder. El 90% de los resultados -a riesgo de quedarme corto- son empates y la mayoría ellos en cero. Nótese que en este período han ido cambiando técnicos y jugadores en ambos planteles.
¿Y con los hinchas? Tengo para mí que el hincha acérrimo ha hecho un balance histórico, el cual da positivo, en otras palabras, más ganancias que pérdidas. El caso es que mantener el statu quo es negocio. Por qué arriesgarse a perder si como estamos estamos bien.
Otra cuestión, nadie quiere jugar un clásico rosarino. Los de Newell's temen perder con un equipo de otra categoría. Los de Central temen escuchar cánticos que les recuerden su ignominioso presente.
Todos temen.
Deliberadamente he empleado el término perder en varios párrafos. El sentimiento de inferioridad -desconozco el término correcto en psicología- es tan grande en los Rosario Boys que las escrituras se sobreponen, si uno pinta un tapial el otro un cordón. Hay que hacerse notar más que el otro para que se diga que la ciudad es de tal o cual.
El Rosario Boy sueña con ganar. Pero juega a no perder. El jugador, el técnico, el dirigente y el hincha.
El Rosario Boy pinta para no ser menos. No para ser más.
El Rosario Boy cree que la historia lo favorece. Pero no se arriesga a hacerla.
El Rosario Boy tiene los ojos puestos en los colores opuestos.
El Rosario Boy nota que en el título de esta nota el rojo aparece una vez menos que los demás colores.

Lic. Emilio Notuyo

Resulta curioso que un pensador como Notuyo le dedique líneas a algo tan cotidiano como el fútbol. Nos sorprende y nos deja sin palabras. Especialmente cuando se arriesga a que en los próximos amistosos de verano sus palabras se vean abochornadas por un golpe de realidad. Sospechamos que Notuyo entiende a la perfección que las palabras escritas en un semanario local son dispersadas por el viento cuando se encienda el carbón para el asado del domingo. O el baño esté ocupado y el lector, urgido.


[Tal vez sea innecesario pero, como tengo algunos nuevos lectores, lo hago y listo. Por supuesto que esto no es una diatriba contra Rosario -hermosa ciudad- y los rosarinos entre quienes cuento a muchos amigos de fierro. Pero realmente me produce esas sensaciones la expresa necesidad de no ser menos que el otro -o como se llame esto- sin importar el cómo que aparece en el ámbito futbolístico a expensas del más maravilloso de los deportes -de los juegos, preferiría decir- jamás inventado. Ojalá algún día comencemos a disfrutarlo.]

12 comentarios:

  1. Conozco a fanáticos de ambos bandos y sí, son así...

    Es atributo argentino, en realidad.


    Un beso.


    SIL

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    1. Puede ser. Pero la identificación del otro que hay en Rosario me resulta igual notable.
      Besos

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  2. El Licenciado Notuyo, publicado por su tía, podria ser a la literatura lo que Johan Sebastian Mastropiero es a la música. A pesar voluntad, tiene algunos aciertos, como el equipo que pinta para no ser menos. No para ser más.
    Tiene un valor paradojico su forma de escribir, como el de las peliculas clase B.

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  3. y que acertado estuvo este post, seguro que anterior a os hechos de hoy en el cual se suspendió este clásico (amistoso?) por miedo a jugarlo?

    de locos... siempre se dice que es el clásico mas fanático y mas violento de todos en argentina... aún mas que el Boca-River...

    salu2...


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    1. Es anterior, un poco inspirado en el clima previo. Pero sobre todo en lo que percibo en mucha gente estos últimos años.
      Abrazo

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  4. Oso volví con menos tiempo y más cansada pero acá estoy.
    Harta de ver la ciudad de cuelquiera de esos colores, cada equipo va ganando barrios, un fanatismo casi enfermizo.
    Mi suegro el socio vitalicio de Central y vive con cada amargura, inexplicable.
    Besos amigo...ahhhh!!!!!!!!!! estuviste en Rosaro y no me visitaste??????????????????

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  5. ¡Querida Lascivia!!!
    Me voy en promesas, pero ya voy a aparecer. Como despacito fui retomando mi espacio aquí.
    Besos!

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    1. pasame el link de tu homenaje a los comentaristas de hace 4 años en el blog, si es que no entendí mal...

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  6. Cuáles serán los colores de la barbarie? El fútbol sigue siendo uno de los deportes más lindos, quizás el más, lástima los que no lo entienden así y de a poco lo están hiriendo mal, espero que nunca llegue a ser de muerte.

    Excelente el artículo del licenciado Notuyo, mis respetos.

    Abrazo grande.
    REM

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    1. ¡Gracias, querida Rem!
      Abrazo

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    2. Don Oso, lo ha dicho todo. Lo de RC y Ñ, es algo que difícilmente se viva en otra parte del mundo, al menos a ese nivel. Un abrazo!

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