Cuando la oriental porcelana de ese cuenco
vencido por los siglos de agonía
clame al cielo su destino final de polvo en letanía
de agrios pasados y porfía se cumpla
y en cumplir halle destino
tus ojos serán aquel estanque en que fulgure el terso
tacto cóncavo de blancura.
Yo sé que tu mirada abre un libro
que aguarda sin su sello acordonado,
manan de ella los momentos sutiles
de historia asaz encadenados.
Veo fatales imperios desmoronar,
calamidades que cunden sin alivio,
libros que se queman, veo murallas
decidiendo el rumbo de ese vino.
Babilónicos jardines de asombro,
cumpleaños de ancianos preguntones,
en rondas de remeras argentinas
se cuece una ilusión con galardones.
Tremebunda vanidad de los espejos,
que la vida atraviesa en el sendero
incapaces de otro discernimiento
allende el calabozo del reflejo.
Veo alejarme hollando tan poquito
que no hace contrapeso en la balanza,
y el sostén de la mano de tus ojos
será savia por gracia de las hadas.
Y contemplando la firme blandura que solo se funde
en la profunda foz de tu mirada, quedaré allí
y en el soslayo del caer la arena confinada
buscaré una vez más la sutil marquita que rubrica la pintura
solo para recordar que la viva porcelana es remedo falto,
luz mortecina, tibia medianía, romance pálido,
concierto desalmado, guerrero anodino de las horas,
bolsa de arpillera que se pliega, circo sin luces ni aserrín,
tapera abandonada, pobre calleja
que no alcanza semejanza en tu mirar.
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Este poemita inconexo aporta a la Convocatoria Juevera de Neogéminis sobre Mucho más que una mirada. Allí encontrarás más y mejores relatos.

Hay algo casi hipnótico en cómo conviertes la mirada en memoria, refugio y testigo del paso del tiempo. El cierre me parece especialmente hermoso, frente a la fragilidad de la materia, esa mirada termina siendo algo que no admite comparación.
ResponderBorrarAbrazo
Gracias. Dentro de todo salió comprensible. Saludos
BorrarTu mirada es toda una poesía , al leerte es como penetrar en ese mundo donde todo se puede lograr con miradas que nos trasladen al pasado y al futuro sin olvidarse nunca del presente.
ResponderBorrarUn abrazo feliz fin de mes.
Gracias, Campi. Me alegra que haya gustado. Saludos
BorrarOlá!
ResponderBorrarQuando não se encontra semelhança, identificação no olhar, não há empatia.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos de paz
Gracias Roselía, bellas palabras. Saludos
BorrarSugerente poemita incoxeso, aunque no tanto.
ResponderBorrarMe gustó.
¡Saludos!
Gracias. Son buenos estímulos para intentarlo más . Saludos
BorrarUn poemon! Una mirada sin comparación física ni onírica, algo tan único como estás letras que nos regalaste.
ResponderBorrarUn abrazo
Gracias. Es exacto algo de lo que trato de evitar (físico y onírico), como una especie de autodesafío. Saludos
BorrarNo sé porqué me recordó la mirada de una Geisha, cuyas historias diversas y variadas he leído a lo largo de los años. Qué bien te quedó la poética.
ResponderBorrarUn abrazo
Gracias, Nuria. No lo vi de ese modo, pero tus palabras invitan a hacerlo. Saludos
BorrarHermoso poema, atrapado por una mirada, me gustó mucho.
ResponderBorrarUn abrazo.
PATRICIA F.
Gracias, Patricia. Sos muy generosa. Saludos
BorrarWaww oso, te pasaste. Cuánto puede una mirada, te ha llevado a pasear por el mundo y su historia.
ResponderBorrarmariarosa
Mirada de mi niña no puede menos. Saludos!
BorrarTua participação ficou ótima e quando falas em porcelana, lembrei daquelas xícaras antigas que no fuundo, apareciam olhares de japonesas... Bela poesia e participaçao! abraços, chica
ResponderBorrarGracias, chica. Traje la porcelana por el comentario usual sobre los ojos. Siempre remite a lo oriental. saludos
BorrarLas miradas son tan tenebrosas como los mismos espejos. Ves, pero siempre queda una duda flotando.
ResponderBorrarSalud.
Totalmente. Pero es bueno que queden dudas. Los que tienen siempre certezas no son interesantes. Saludos
BorrarHola Oso,
ResponderBorrarUna preciosa poesía, siempre hay una historia en la mirada... o muchas.
Un saludo
Gracias! Así es. Hay mucho que dice algo que parece no decir nada. Saludos
BorrarDifícil interpretación. Parece como que todo lo tibio y mediocre de este cosmos nunca podrá compararse a la magnitud de su mirada. Cómo lo diría, incongruencia con sentido? 😀☕😘
ResponderBorrarTenés razón, algunos son unos guiños demasiados locales o familiares. A veces se va para dónde quiere el texto y el bobo lo escribe igual. Saludos
BorrarMe ha encantado tu poema sobre la mirada de la persona amada *.* Sobre todo la cadencia y cómo parece convertirse en un torbellino de palabras y sentimientos al final.
ResponderBorrarBesos jueveros
Gracias, Dafne. Tal cual lo decís lo he intentado. Saludos
BorrarInteresante y original manera de conjugar la intensidad de una mirada con el reflejo casi eterno de la porcelana que alguna vez logró retenerla. Un abrazo y muchas gracias por sumarte, sr. Oso
ResponderBorrarGracias, Mónica. Mi admiración a Borges me lleva (infructuosamente, claro) a tratar de quedar bien con él, por si me leyera. Saludos
BorrarHay inspiración en este poema, que escribista.
ResponderBorrarEn el arte, la porcelana lo es, suelen reproducirse ojos. Que tienen una mirada, inalterable con el tiempo.
Saludos.
Claro! Buscaba insinuar que esa eternidad es más grande que la de la porcelana. Saludos
BorrarMuy bueno el poema, me gusto mucho. Detrás de una mirada se esconde un universo que puede despertar otro universo de emociones.
ResponderBorrarQue tengas un buen fin de semana
Saludos
Gracias, Ezequiel. Así son las miradas que nos conmueven. Saludos
BorrarFenomenal, Oso.
ResponderBorrarCelebro tu vuelta triunfal.
Supongo que te mantuvo fuera de la cancha la crianza de "esa mirada". Yo sigo bailando el la conga del prescolar, los cumpleañitos y las plazas. Relegando cine y otras artes que supongo que me estarán esperando extrañados, aún.
Abrazo grande cuervo!
Exacta suposición. Esas congas son tan vitales!!!
BorrarLas artes sabrán esperar y un día, se empiezan a asomar. Abrazo cuervazo
Me ha gustado muchísimo tu técnica y la versatilidad del poema.
ResponderBorrarGracias, Tracy. Saludos!
BorrarMiradas que marcan con huellas indelebles... mirada eterna, sonrisa cómplice de valles y montañas... un paisaje eterno.
ResponderBorrarGracias, Gustab! Saludos!
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